lunes, 31 de marzo de 2008

Cien días pro, ¿viste?

Es el primer tramo que todo analista político somete a crítica.

Son los decorativos 100 días que toda gestión tiene como muestra de lo que hizo, de lo que no, pero fundamentalmente de las impresiones que dejó en sus primero pasos.

Macri en la ciudad dejó la impresión de que tiene ganas de hacer muchas cosas.

Pero también manifiesta notoria inexperiencia al hacer política.

Haberse trabado en lucha con Sutecba por 2.400 contratados y por la intervención de la Obra Social no pareció un gran negocio.

Haber rajado a palazos a los cartoneros de Belgrano fue una medida bien Pro pero de dudoso beneficio político.

¿Qué tendrá que hacer Mauricio para encantar a los vecinos?

Bueno, ayer quedó claro que va a tener que estar presente en los debates que a la gente le importan.

Macri habló del conflicto del campo, sin ninguna idea interesante, pero habló.

Se lo nota lejano de todo aquello que sea materia de debate público.

Por ahora, puede seguir con viento de cola; la Ciudad suele dar algo de tiempo al que la gobierna.

Pero los problemas, como siempre, pueden llegar inesperadamente.

Y allí habrá que mostrar gestión.

La misma que Mauri prometió en su campaña.

Impuestos, seguridad y limpieza son tres temas centrales, los cuales siempre tienen que estar presente en los discursos de los gobernantes porteños.

Y además tienen que estar en la tarea de gobierno.

Si alguno flaquea, flaquea la gestión.

domingo, 30 de marzo de 2008

"Encuestita, encuestita: ¿qué tan popular fue la protesta de las vaquitas?


La imagen muestra un tramo de la nota escrita hoy por Walter Curia en Clarín (click sobre la imagen para ampliarla).

Sobre el final del texto, aparece el porcentaje de adhesión que la protesta del campo tuvo entre la gente.

El número surge de una encuesta que, según el periodista, el gobierno la enterró en los jardines de Olivos.

¡Qué lo parió!

¿Qué nos pasa a los argentinos? "Estamos todos locos", dijo Tenembaum

Esta es la columna de opinión de Ernesto Tenenbaum en Página/12.

Una mirada sobre el conflicto entre el gobierno y el campo y una conclusión para camisa de 11 varas.
______________________

El conflicto entre el sector rural y el Gobierno puede ser analizado desde distintos puntos de vista. Como siempre, las perspectivas ideologizadas, maniqueas y moralistas suelen ser más estruendosas y vendedoras que las posiciones moderadas. También, suelen ser las que más daño le hacen al país. A mi entender –que, naturalmente, es discutible– hay dos posiciones extremas que evitan abordar lo que realmente es el tema de discusión. Para una de ellas –expresada por el Gobierno y por sus simpatizantes– se trata de un conflicto entre el campo popular y la oligarquía. Según esta concepción, el Gobierno, en defensa de los intereses de todos los argentinos, impone retenciones al campo, y la oligarquía reacciona con un lockout patronal con tufillo golpista. Algunos de los defensores de esta posición la atenúan, al destacar que el poder político debería atender los reclamos de los pequeños y medianos productores, pero que el eje del problema no es ése, sino el intento desestabilizador que pusieron en marcha los sectores del privilegio para evitar la distribución del ingreso. La posición opuesta sostiene que la voracidad fiscal del Estado oprime al campo, que mantiene al país y es víctima de una actitud autoritaria y rapaz. Por lo tanto, la única alternativa que les queda, para ser escuchados, consiste en desabastecer de alimentos al resto de la sociedad.

Es un clásico argentino. Demasiada gente grita, utiliza conceptos ideológicos, recurre a medidas extremas, patotea, alza las banderas para que pase la farolera, y muy pocos discuten realmente los hechos. Siempre fue así. Hubo bandos desde que comenzó la historia del país. Y palabras grandilocuentes, estruendosas que justificaban las peores locuras y ubicaban en el lugar del traidor a cualquiera que dudara: a izquierda y a derecha, siempre fue así. En este caso, quizás haya una lectura intermedia que permita percibir otros elementos. A mi entender, lo que ha ocurrido en la Argentina en los últimos quince días refleja la existencia de un serio problema de relaciones sociales que afecta a todas las partes y que las referencias ideológicas sólo contribuyen a disfrazar.

El Gobierno anuncia hace quince días la imposición de nuevas retenciones al sector rural, que se suman a las que ya existían. Esa medida, ahora se sabe, no representa demasiado –al menos en sí misma– ni para distribuir el ingreso, ni para nada. Es una medida de efecto marginal. Con toda la furia, permitiría recaudar aproximadamente 1500 millones de dólares. Para el Estado, eso es poco. Tan poco que representa apenas la tercera parte del tren bala, o la mitad de los fondos extras destinados para esa extravagancia, ya que esta misma semana el Gobierno anunció que deberá invertir 4000 millones y no los 1200 anunciados originalmente. Es decir que el Gobierno tenía margen para tomar la medida o para no tomarla.

No era de vida o muerte.

Podía darse un tiempo para agotar los esfuerzos para que tuviera consenso al menos en los sectores más débiles.

No hizo ni una cosa ni la otra: no contempló a los más vulnerables ni tampoco apeló a la política para tener una mínima red de consenso. Y no había incendio que justificara la urgencia.

Tanto es así que la argumentación oficial posterior al conflicto confirma esos elementos. Sostener que al campo le ha ido bien en estos años es una obviedad. Agregar que las retenciones son una medida justa, en fin, hasta Mario Blejer lo defiende. Insistir en que es necesario distribuir el ingreso es correcto. Recordar que la oligarquía rural siempre conspiró contra los gobiernos populares ya lo enseña Felipe Pigna en sus libros. Recitar que en el campo usan cuatro por cuatro es una pavada. Pero son todos artilugios, picardías, chicanas, para evitar el fondo de la cuestión.

Las preguntas clave sobre la manera en que se aplicaron las retenciones móviles son otras: ¿sabe el Gobierno cuál es el ingreso promedio de los productores de cincuenta o cien hectáreas, diferenciados por tipo de cultivo y región del país? ¿Sabe cuántos son? ¿Realmente ellos “la levantan en pala” o, en cambio, aunque les va mejor que hace unos años, están al límite, ganan menos, por ejemplo, que un jefe de Gabinete o un ministro o un periodista o un camionero? ¿Sabe cómo serían afectados por la ampliación de las retenciones? Esas preguntas no fueron respondidas en ningún discurso presidencial, por ningún reportaje de los concedidos por ministros, en ningún paper de los distribuidos por Economía. Esto es: o no lo saben –lo que era un requisito previo para tomar las medidas– o lo ocultan porque es un dato que no conviene difundir. Y es muy importante por varias razones: este paro no tendría ninguna legitimidad sin el aporte de los pequeños productores, ellos son los más duros en el conflicto; y, además, si se aplica un impuesto a un sector débil se lo pone ante la disyuntiva de entregar su propiedad a sectores más concentrados. Eso ha pasado muchas veces cuando la ideología va despegada de cierta solvencia técnica: se la justifica por izquierda pero suele tener efectos por derecha.

Hasta aquí, por lo menos en mi opinión, el Gobierno no ha conseguido explicar cuál era la urgencia de la medida, por qué no se intentó consensuarla, ni cuáles eran sus efectos sobre los sectores más débiles de la economía rural. Revistió el conflicto de recursos ideológicos muy eficientes en la sociedad argentina, que siempre tiene gente tan dispuesta a alzar las banderas, para que pase la farolera, mantatirulirulá.

Pero no explicó lo central.

La ampliación de las retenciones desató un nivel de irracionalidad sin precedentes. La decisión de los piquetes rurales de desabastecer el país, como primera medida de fuerza, tiene una magnitud difícil de encontrar en la historia democrática argentina. Es extraño que entre los ruralistas no haya aparecido al menos una voz sensata que advirtiera sobre la obscenidad de dejar pudrir alimentos en las rutas. Por donde se lo mire, es una canallada. Es mentira que la culpa de semejante barbaridad sea del Gobierno. Cualquier dirigente sabe que entre todo y nada hay un camino intermedio para recorrer. La decisión de cortar los caminos durante quince días parece más bien un intento revolucionario que una resistencia a una medida impositiva sectorial. Faltaban Pancho Villa o los coroneles franquistas y estábamos todos. La simpatía que semejante disparate generó en sectores diversos de la sociedad –los medios conservadores, sectores urbanos profesionales, entre otros– refleja, en todo caso, que la desmesura, el autoritarismo, el doble discurso, no afectan sólo al Gobierno.

Es decir: a partir de una medida difícil de justificar –por sus maneras y por la extensión de los afectados y por la ignorancia oficial sobre sus consecuencias en los eslabones más débiles–, se produce una respuesta de dimensiones aún más escandalosas que la medida en sí, con un agravante: la reacción podría haber causado muertes. El corte de los caminos por parte de los productores rurales debería marcar un ejemplo sobre lo que no debe hacerse en un país democrático. Podrá ser cierto que los pequeños y medianos productores no están en una situación holgada, pero tampoco son los más desesperados de la sociedad argentina. Y ellos, los que peor la pasan, jamás han respondido de manera extrema ante su sufrimiento.

Para colmo, del lado del Gobierno, ante la contundencia de la protesta, les enviaron a los camioneros de Pablo Moyano para amenazarlos, mientras los funcionarios respondían al “campo” –así, en términos generales, sin diferenciación– con insultos y provocaciones. Sobre llovido, mojado: a la medida original discutible, le siguió el intento de desabastecer al país y después el envío de patotas para desarticularlo. Luego, el discurso presidencial que abroqueló a todos los sectores rurales involucrados en contra y la reacción de cacerolas y manifestantes en todo el país para repudiar al Gobierno, pintadas a favor de Videla incluidas. Por si fuera poco, los Kirchner envían a Luis D’Elía a pegarles a los manifestantes disidentes. Todo esto, mientras en las rutas había situaciones delicadísimas: un enfermo cardíaco murió en Córdoba por los piquetes.

Es decir que durante quince días, a partir de una medida muy discutible tomada por el Gobierno –y, además, de no demasiada magnitud cuantitativa–, los argentinos estuvimos a punto –realmente, a punto– de agarrarnos a tiros.

Ese es el elemento central de esta semana.

A mi entender, el Gobierno tiene más responsabilidad que los ruralistas en todo lo sucedido, simplemente, porque un Gobierno es más responsable que los demás respecto del clima que crea en un país. Los funcionarios deberían medir la reacción que podría provocar una medida o un discurso. Pero, al mismo tiempo, es indignante percibir la magnitud de la respuesta y la condescendencia de los medios conservadores respecto de los piquetes más salvajes que tuvo la historia argentina reciente. Los Kirchner tienen una extraña vocación por la violencia callejera cuerpo a cuerpo. El envío de D’Elía a golpear disidentes –y su jerarquización en el palco oficial de Parque Norte– recuerda los cadenazos que recibieron otros caceroleros por parte de una patota oficial en Río Gallegos en diciembre del 2001, o el increíble aval oficial que recibió Daniel Varizat luego de arrollar con su cuatro por cuatro (no sólo las tienen los productores rurales) a una docente, o las patoteadas en el Hospital Francés. La derecha tiene una notable vocación por la violencia cuando justifica, defiende y promociona los piquetes que desabastecen a un país. Hay pocos inocentes en esta historia que, vale la insistencia, en cualquier momento, por un motivo u otro, provocará muertes que nunca son las de familiares de los dirigentes, de un lado u otro del espectro.

Con todo respeto, sin ánimo de ofender, es una historia demasiado triste y, por momentos, parece que están todos locos. La Argentina tiene una oportunidad única en estos tiempos: no hay amenaza militar, no hay amenaza de crisis económica. No ocurrió eso en un siglo. Hay plata y tiempo para reformar la educación, la salud, la ciencia, la infraestructura del país y cambiar la historia. Estaría bueno que, en el medio, no nos agarráramos a tiros por una medida fiscal de relativa importancia. Y que no revistamos de ideología, dignidad o lucha de clases lo que, simplemente, parece el reino de la estupidez, la ambición (de dinero, de poder), la exageración y la paranoia. Por momentos parece que el gran enemigo para el crecimiento de este país es la locura, que a ambos lados del espectro político se disfraza con conceptos ideológicos poco apropiados para lo módico que fue el disparador del conflicto.

Por supuesto, es más sencillo ubicarse de un lado o del otro. Calificar de traidor a todo el que duda o marca las incoherencias en ambas partes y alzar la bandera para que pase la farolera. En este país siempre hemos sido muy coherentes, siempre hemos tenido razón, siempre justificamos nuestra actitud en las barbaridades de los otros.

Y nos ha ido realmente muy bien.

¿O no fue así?

Página/12 - 30/03/08

sábado, 29 de marzo de 2008

¿El cacerolazo que la tele no vio?

Dice el diario Perfil que el jueves, luego del discurso de Cristina K en Parque Norte, la gente volvió a la calle con la misma fuerza con la que había salido los dos días anteriores.

Fue un nuevo cacerolazo y el diario de Fontevecchia asegura que los canales de televisión lo ignoraron.
_______________________________________

Los canales de noticias ignoraron los cacerolazos


Los cacerolazos y cánticos que se escucharon ayer desde casi todos los rincones de la ciudad de Buenos Aires fueron virtualmente ignorados por los principales canales de noticias que, en cambio, prefirieron repetir imágenes del discurso de la presidenta Cristina Kirchner que parecía estar en cadena nacional.


Alrededor de la 20, y tras el discurso de la mandataria en Parque Norte, la Ciudad volvió a expresarse en respaldo al campo y en rechazo a la política de retenciones impuesta por el Gobierno. Sin embargo, esta vez la protesta no contó con la cobertura de los principales canales de noticias.


El reclamo se escuchó en distintos barrios de la Ciudad: vecinos de Barrio Norte, el Abasto, Caballito, Palermo, Belgrano, Nuñez y Saavedra volvieron a hacer sonar sus cacerolas. Algunos canales comenzaron a mostrar las imágenes mucho tiempo después pero realmente muy pocos reflejaron la realidad.

viernes, 28 de marzo de 2008

Es la movilidad social, estúpido(a)

Todo lo visto y actuado en estos días de piquetes, cacerolas, trompadas y pejotismo no hizo más que refrescar viejas miserias argentinas.

La Argentina de los inmigrantes de finales del siglo XIX y principios del XX no hizo más que recrear aquello de "mi´jo el dotor" como anhelo de crecimiento en el status social y, por supuesto, económico.

Era el deseo de aquellos tanitos y gallegos que llegaron sin un mango y dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de salir adelante.

Claro, eran tiempos en los que laburar era negocio.

El choreo no estaba de moda.

Ese espíritu de auténtico progresismo social-económico dio pautas para crear un horizonte de país en donde el futuro era "mejor que el presente".

Esos sueños recreados, sin duda, se fueron rompiendo.

Las largas décadas del siglo pasado así lo hicieron notar.

(Fíjense que hasta ahora ni hablé ni creo que hable de lo político, aunque esté estrechamente ligado al proceso del que hablo)

Y, más aún, esas ilusiones del "todo mejorará" se hicieron pedazos con la crisis del 2001.


Con la economía del 3 a 1, ese horizonte de promesas bondadosas, volvió a aparecer.

Ahora: ¿quiénes son los que lograron sumarse al tren del progreso? (al menos progreso económico)

Muchos apostamos a que nuestro gremio nos dé una mano y nos tire algún aumento de sueldo.

Muchos otros creemos que nuestro negocio a la calle podrá mejorar si la gente tiene un manguito más en la billetera.

Algunos apuestan a lograr financiamiento para ampliar su empresa.

Aquellos más alejados de nuestra realidad urbana, y por cierto muchos, vieron que el 3 a 1 era el momento de recuperar terreno perdido; así lo hicieron y lo siguen haciendo.

Con retenciones y todo, ese 35 por ciento menos de ingreso no impidió que toda la cadena de producción agropecuaria tuviese excelente rentabilidad.

El problema es cuando el gobierno de CFK va por más, no avisa y dispara el impuesto a las exportaciones a porcentajes casi confiscatorios.

Pero, ¿está mal que lo haya hecho?

Depende.

Si lo recaudado-no-coparticipado con las provincias se refleja en números que muestren un achicamiento de la brecha entre ricos y pobres, todo bien.

Pero esa curva es muy lenta cuando se la compara con los niveles de recuperación de puestos de trabajo.

Sin embargo, la pelea de fondo sigue siendo otra: ¿por qué hay sectores que mejoran sus ingresos y otros que no?; o mejor planteado: ¿por qué algunos mejoraron más que los otros?

¿Por qué hay sectores que vienen gozando de híper-rentabilidad y se la terminan recortando mediante decreto?

¿Por qué él crece económicamente y yo no?

¿Por qué a aquel le va mejor que a mi?

¿Por qué los sectores medios bajos se pueden comprar un televisor y un reproductor de DVD como el mío o yo no puedo llegar al plasma?

¿Por qué cualquier pelagatos puede llegar al cero kilómetro y yo ando en esta albóndiga?

Es la movilidad social, estúpido(a).

Todos quieren mejorar, pero no todos pueden.

Y el que puede, no lo dejan.

jueves, 27 de marzo de 2008

Que la bronca se haga partido (político)


Que la gente salga a la calle, es bueno.

Que se haga escuchar ante un gobierno muchas veces sordo (ciego y mudo), también es bueno.

Pero hay riesgos si la movilización de miles de ciudadanos no encuentra un espacio para sumarse y canalizarse.

Hablo de un partido político.

La mejor manera de desbaratar gobiernos contrarios a nuestros intereses es mediante la pelea político.

La Argentina tiene una larga experiencia de alternativas políticas no-democráticas.

Los golpes fueron heridas que dejaron demasiada lastimada la noción de ciudadanía entre nosotros.

Y hoy, vemos que hay tipos como D´Elía que están dispuestos a pegar para hacer política.

Ese camino no nos conviene.

Por eso, ojalá que toda esa gente que salió a la calle para hacer sonar la cacerola encuentre un espacio político en donde sentirse representada.

Podrían ir a golpearle la puerta a Macri.

El único problema de los políticos de la derecha argentina es que no tienen mucha pasión por la política.

Queda en los caceroleros hacer que esta pasión no se apague y que, por el contrario, cobre vida.

Una mirada al pasado argentino nos puede ayudar.

Los sectores de la derecha tuvieron su partido y fueron gobierno durante largos años desde finales del siglo XIX hasta la llegada de la UCR en 1916.

Por eso la foto de Julio A. Roca.

miércoles, 26 de marzo de 2008

¡Manos a la obra! (o al campo)


El que dispara la trompada es Luis D`Elía.

Descargó su furia contra este productor agropecuario de Gualeguaychú cuando llegaba junto con sus muchachos al Obelisco.

Después seguiría camino a Plaza de Mayo para copar ese lugar histórico y provocar la huida en estampida de las señoras-señores-chicos-bien de la zona norte de la Capital que fueron a repudiar el discurso de Cristina contra el campo.

¿Se puede hacer política a las trompadas?

Depende.

Si el objetivo es mostrar el simple patoterismo de los camisas-negras del kirchnerismo, bien valen las imágenes.

Pero si objetivo del gobierno de CFK es buscar una redefinición concreta de la relación del campo con la economía argentina, el camino está equivocado.

¿Por qué en vez de empujones y trompadas no tomamos medidas de fondo contra aquellos grandes intereses del agro, devenidos en capitales trasnacionales dedicados a plantar soja hasta en los techos de los ranchos?

martes, 25 de marzo de 2008

Cristina no es Néstor y viceversa


¡Qué momento, Cris!

Parece que el paro del campo resultó ser más complejo de lo que pensabas.

No es fácil plantar bandera en política.

Hay que tener suficiente espalda, y parece que Néstor la tenía.

¿Y vos, Cris?

Ojo que se viene el desabastecimiento, el mismo que había antes del paro campero; ya faltaban quesos, leches, aceites y demás.

Ahora falta carne, más leche, etc.

Fíjense bien hasta donde van a tensar la cuerda, porque detrás del conflicto viene el ruido a panza con hambre (al menos hambre por no poder comer lo que quiere).

Seguro que los grandes empresarios del campo no van a hacer teclear a Cristina; son parte de los pactos económicos de este gobierno.

Pero en el balance del conflicto va a ser feo tener que reconocer que les torcieron el brazo.
¡Mirá si Néstor tiene que meterse en la negociación con los productores para lograr levantar el paro!

A don K estas cosas no le pasaban.

domingo, 23 de marzo de 2008

No todos los chanchos son del mismo chiquero (segunda parte)

Siguiendo con nuestra postura crítica al gobierno K en materia de retenciones, acá va la entrevista del diario Crítica al historiador de temas de la economía rural de la UBA, Eduardo Azcuy Ameghino.

__________________________________



El economista especializado en agro Eduardo Azcuy Ameghino defendió el aumento de las retenciones al campo: “Aun con el nuevo impuesto, la rentabilidad de los ruralistas supera la de 2007”. El director del Centro de Estudios Agrarios de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA) planteó, a la vez, una crítica. Dijo que la medida, sin diferenciar entre grandes y chicos, favorece la concentración de la tierra.


–¿Cómo explicar la existencia de las retenciones?


–Esta historia no empezó ahora. Todo el siglo XX ha habido una tensión permanente entre el sector agropecuario y la industria. La razón es muy sencilla. El campo produce sobre una llanura muy fértil, con un costo laboral históricamente más bajo que los países centrales. Eso genera una renta diferencial internacional. Y la industria es la que tenemos: no integrada, dependiente de insumos importados. Hay grupos multinacionales, pero mucha industria pequeña y mediana que no es competitiva por el atraso tecnológico. Eso hace que cualquier gobierno ponga retenciones. La idea del impuesto apunta a captar una ganancia extraordinaria que no siempre tiene que ver con la performance del sector. Se reimplantaron retenciones con la devaluación al 3 a 1. El tipo que cobra en dólares, antes percibía 1 y luego 3 o 4. Se cuadriplica su ingreso. Esta última retención viene porque el precio internacional de repente se fue de 700 pesos a 1.100, un aumento que no es producto del esfuerzo del agricultor sino del aumento grande de precios. La sociedad se siente autorizada a tomar el excedente que está en ese sector por razones ajenas a ese sector y utilizarlo para otros fines.


–¿Pero es cierto que al campo le va tan bien?


–El Gobierno cometió tres errores. Cuando se anuncia una medida así, se puede convocar a los sectores interesados. El Gobierno no lo hizo. Si se sacaran 2.000 millones de dólares extra, se podría haber dicho a la sociedad y al campo: “el precio se disparó y con el dinero que dejan de ganar lo vamos a usar para reconstruir la red troncal ferroviaria o lo que fuera”. No pasó. Las retenciones son iguales para personas diferentes. Están pensadas como si el campo fuera algo homogéneo y que es lo mismo cualquier productor. Tercer error. Se podría aplicar una retención segmentada y eventualmente coparticipable. Porque le sacan un impuesto a las provincias productoras y va a rentas nacionales. No vuelve.


–¿Qué tan diferentes son un grande y un chico?


–Un tipo con 100.000 hectáreas, con rinde bajo, 3 toneladas por hectárea, produce 300.000 toneladas de granos. Con 100, produce 300 toneladas. El primero tiene otro costo de producción. No compra el gasoil en el surtidor, sino mayorista. El fertilizante, en Profertil, con un descuento del 18% sobre el precio minorista. La mano de obra, llama a licitación de contratistas, para que se maten por hacerle la cosecha más barata. Y vende mejor, por poder de mercado. Tiene bastante más rentabilidad. Exagerando, los tipos con estas características son el 10% de los productores agropecuarios. Pero aportan la parte del león de la producción. El resto son chacareros pequeños y medianos, que producen poco. Son los sobrevivientes de los 100.000 chacareros que desaparecieron entre el 88 y el 2002. Retenciones iguales para gente que tiene estas diferencias. Al no diferenciar, el Gobierno pareciera querer unir a todo el campo en su contra.


–Federación Agraria dice: “no nos une el amor sino el espanto”


–Desde mediados de los 90 se ha acelerado el proceso de concentración agraria.


–¿Cuánto gana un chacarero pequeño y uno grande?


–Hay una diferencia muy grande entre los que son propietarios y los que alquilan. Lo que está muy fuerte hoy es la renta de la tierra. Hoy la mayoría son propietarios porque los demás quedaron en el camino. Muchos son minirrentistas. Alquilan a pools de siembra. Se pactaron alquileres para esta campaña en 22 quintales, en tierras muy buenas. Digamos 20. En tierras no tan buenas, promedia 15 quintales. Con retenciones, la tonelada está 267 dólares. Da 530 y 400 dólares por hectárea, respectivamente. Es la renta por hectárea. Una persona que arrienda 100 ha. percibe 40.000 dólares. Uno que arrienda 1.000 ha está percibiendo medio millón de dólares. Aun con las nuevas retenciones, la renta todavía está por encima de lo que estaba el año pasado. Nadie de los sojeros está yendo a pérdida. Esta medida implica que dejan de ganar. La rentabilidad se mantiene igual que antes del aumento grande de los precios. Es cierto que los costos subieron mucho en dólares. Los productores chicos son a los que les aumenta más el costo y para los que el dejar de ganar los acerca a una situación que los puede complicar.


–¿Por qué las retenciones favorecen la concentración?


–Este dejar de ganar hace que aumente la concentración. Un ejemplo. Yo gano 500 dólares por hectárea. La cosa está difícil, los costos aumentan, el Gobierno metió esta retención. ¿Se justifica que tome el riesgo? Pero el grande y el chico están juntos en el piquete. El grande le dice en el piquete: “si esto no se arregla, no te preocupes, yo te alquilo en la tierra la próxima campaña”. Es el diálogo clave. Ahí desapareció un pequeño productor. Se hace rentista. Así sigue el proceso de concentración económica.


–¿Por qué el Gobierno hace esto?


–De los 100 que están en el piquete, 95 son pequeños y medianos productores que, con una retención segmentada, hasta se podría conseguir su apoyo político. Y el impuesto que se les cobra no cambia mucho las cosas, porque el 70% de la soja la tienen el 10%, o sea, los grandes.


–Pero es un gran error político.


–¿Pero es un error político o es la naturaleza de este Gobierno? Acordémonos de lo que pasó con la carne. Cuando los productores hicieron paro, los que mandaron vacas fueron Eduardo Eurnekian, los Werthein, la Hidrovía. El problema es que el Gobierno no sólo no segmenta, sino que termina apoyándose en los grandes. Los grandes se mueren de ganas de arreglar con el Gobierno.

sábado, 22 de marzo de 2008

No todos los chanchos son del mismo chiquero


El pensamiento binario de los Kirchner los traicionó.


Haber avanzado con el endurecimiento de las retenciones sin diferenciar entre pequeños, medianos, grandes productores y transnacionales de siembra terminó por acorralar a los que menos espaldas tienen.


¿Es lo mismo la Federación Agraria, nacida del grito de Alcorta de 1912 y la Sociedad Rural, surgida entre los criadores de ganado que poco tuvieron que ver con el cultivo de la tierra y que más bien fueron socios en lo económico y en lo político de lo peor y más cipayo de los gobiernos argentinos?


¿Es lo mismo Coninagro, nucleo de cooperativas agropecuarias integradas por asociados que se unieron para comercializar sus productos mancomunadamente lejos del calor del poder, que Carbap, una confederación que reúne a las oligarquías regionales de Buenos Aires y La Pampa, siempre preocupadas por estar bajo el ala de la gran SRA, aunque con menos peso político?


Si el kirchnerismo sigue pensando en término binarios puede volver a caer en simplismos políticos.


Adhiero al paredón mediático para los grandes oligarcas del campo argentino; pero acorralar a quienes laburan la tierra lejos de los grandes intereses económicos y políticos no parece ser una medida acertada.

Y, la verdad, que un chacarero se pueda cambiar la 4x4 todos los años y que veranee en alguna playa distinguida no es como para ajusticiarlo.

Entiendo que la Argentina tuvo una larga historia de explotación del trabajador rural, la cual fue protagonizada por productores de todas las tallas.

Pero hoy, la explotación del trabjador no es exclusiva del campo y está lejos de ser el único sector que sobreexplota y mal paga al obrero.

Sería bueno que el matrimonio K haga foco en aquellos que, desde el campo, realmente hacen poco por la economía del país.


¿Por qué no van por Monsanto y su amplia gama de fertilizantes y semillas transgénicas prohibidas en Europa por su peligroso efecto en la salud de la población?


¿Por qué nunca le contaron a la población que hasta 2004 se criaron vacas argentinas con hormonas también nosivas para salud?

No todo se puede ver en blanco y negro, a menos que se sea cromofóbico.

Creo que los bipolares o los visco (en términos políticos, claro) no deberían tener problemas cromáticos, ¿no?

jueves, 20 de marzo de 2008

¿¡Y encima se quejan!?


Muchachos, ¡qué ganas de joder!

No nos hicieron caso.

Se siguen amontonando en el mismo día, el mismo lugar y a la misma hora ¡para rajarse unos días e intentar descansar en algún lugar turístico hasta las manos de gente!

Repito: ¿está prohibido irse de vacaciones fuera de los días obvios de descanso?

Y encima, una vez apilados en Retiro, ¡¡se quejan de las demoras!!

¿Qué quieren? No le pidan milagros a las empresas de larga distancia que subsidia Jaime.

Si a duras penas pueden tener un buen servicio en temporada baja, ¿cómo lo van a solucionar cuando transportan un 30 por ciento más de gente?

Si en épocas tranquilas hacen laburar a los choferes más horas que las permitidas, ¿qué esperan para un fin de semana largo?

Felices Pascuas, si pueden disfrutarlas.


Firmado: los que nos quedamos en casa disfrutando de la ciudad vacía

miércoles, 19 de marzo de 2008

¡¡Prohibido prohibirse el descanso!!


¿No es una locura tomarse vacaciones todos juntos en los mismos días?

Me lo pregunto porque cada vez es más el nivel de locura y desesperación de la gente por tener un día, dos, tres o cuatro para descansar. ¡Qué contradicción: enfermarse para buscar un lugar donde curarse de la rutina!

¿Hay alguna ley que prohiba que el empleado se tome vacaciones fuera de las fechas típicas?

¿Por qué no nos tomamos vacaciones en temporada baja o media y buscamos lugares alternativos?

Después de todo, en la costa está haciendo mejor tiempo ahora que durante el verano; total el agua siempre está fría!

En esta semana santa vamos a volver a ver el espectáculo de clavarse hasta ¡cinco horas! de ida y vuelta para ir a la costa; y todo por estar dos o tres días descansando.

¿No podremos ser un poco más originales, viejo?

Felices Pascuas, que la pasen como el traste. Jeje (si es que se van a amontonar a un centro turístico conocido)

Gimnasia para bocho: ¿qué es la Autoridad?


Hace algunos días fui invitado a dar una conferencia ante los estudiantes de una escuela que forma policías.

Todo un desafío para quien se concibe lejano del pensamiento marcial que tiene toda fuerza que nuclea decenas de miles de hombres adoctrinados y entrenados para una labor que casi está en las antípodas del debate de ideas, por las ideas mismas.

Pero acepté el desafío y ahí va el borrador que hice para la charla:
__________________________________

Buenos días:

Primero quiero decirles que en esta Academia y dentro de esta Policía no está la autoridad; y tampoco lo serán Uds. cuando les toque el desafío de salir a las calles. Porque el concepto de autoridad refiere a una cuestión que excluye, al menos en parte, a toda Policía y más bien se reposa en todo marco institucional que envuelve, da contenido y forma a toda sociedad que se considere tal. Es decir, la autoridad no es una cualidad nacida del seno de un cuerpo de seguridad estatal, sino que surge en la dinámica de construcción del corpus de instituciones sociales, políticas y económicas que dan vida y permanencia a todo grupo social. Esta es una mirada sobre el tema recostada en el aspecto jurídico; aunque hay otras maneras de verlo.


Según la definición de la Real Academia, autoridad es: "Potestad, facultad. Poder que tiene una persona sobre otra que le está subordinada. Persona revestida de algún poder o mando." Pero, ¿realmente Uds. se sienten superiores a los ciudadanos civiles a quienes subordinan? Y si lo siente, ¿está bien que así sea? Está claro que toda fuerza de seguridad tiene un poder que otros grupos sociales no tienen. Pero ese poder no es propio.


El deber de todo grupo estatal con poder de coerción es utilizar su supremacía en función del cumplimiento de la ley. Es entonces que asoma como fuente de toda autoridad el marco jurídico de toda sociedad moderna, forjado por innumerables debates que protagonizaron aquellos que fueron y son representantes de los intereses de un pueblo. Como ven, la autoridad ya se les fue de las manos. Aunque no quiero desanimarlos. Porque como todo grupo social, una fuerza de seguridad debe tener autoridad propia. Y de hecho la tiene. Y es aquí en donde vemos que esa autoridad se forja en otro ámbito que no es el de las leyes.


Ese ámbito es el de la sociedad civil. ¿Qué tendrá que tener un grupo social para imponerse sobre otros? ¿Numerosidad, organización, poder de fuego, o qué? Todo esto es necesario, pero no suficiente. Para imponerse como real autoridad también es necesario que esa autoridad se valide entre el resto de la sociedad. Y esto se inscribe en el reconocimiento que una comunidad tiene en aquel grupo encargado de velar por el cumplimiento de la ley. Este reconocimiento parte, sin duda, en el debido cumplimiento de la ley que hace la propia Policía en su ejercicio diario, más allá de hacerla cumplir a terceros.


A diario se escuchan cuestionamientos a las fuerzas de seguridad por sus excesos o mal cumplimiento de la ley al, paradójicamente, hacerla cumplir. Y sus superiores, y ustedes mismos, deben decir: “qué injustos que son; si los que violan la ley son muchos más fuera de las fuerzas de seguridad y cometen delitos muchos más graves”. Pero hay que considerar algo esencial en este terreno: es el desafío de la función pública.


El trabajo que encararán en un futuro no muy lejano refiere a una tarea de servicio social al servicio de toda una comunidad que necesita del mismo. Es facultad delegada por una sociedad en un cuerpo que se encargará de velar por la seguridad de todos. Ustedes actúan por mandato social y como tal deben hacerlo al nivel de sus responsabilidades, pero exigiendo, a cambio, el mismo respeto y reconocimiento que la exigencia que implica la tarea. Todos arriesgamos algo en nuestras vidas de trabajo; pero ustedes ponen sobre la mesa de trabajo su propia vida. Eso debe ser reconocido en todos los aspectos.


Una fuerza bien entrenada, bien equipada y bien paga es estímulo para el buen trabajo. No tengo dudas de que si alguna de estas condiciones flaquea, temblará la función que ejercen. Como periodista veo que esta Policía como todas las Policías deben relanzarse socialmente, para poder recordarle a la sociedad cuál es su función y su deber. Más aún en tiempos como los que corren, en los cuales las condiciones sociales deterioradas, la desigualdad social y la oscilación en las políticas de seguridad pueden hacer desdibujar el sentido y la utilidad de las fuerzas de seguridad.


Seguro que la mejor sociedad debe ser la que no necesite reprimir el delito, debido a su escasa presencia. Pero en la prevención y en el combate de al menos una infracción a la ley debe estar toda la capacidad y la autoridad de una Policía como ésta. Una conclusión: la sociedad debe saber que un policía es una persona como cualquiera. No debe ser ni héroe ni valiente; debe ser servidor público como lo es un maestro, un médico o como cualquier empleado de una oficina estatal de atención al público. Y ante todo debe ser vigilante; de seguro que en esa actitud estará la prevención del delito. El delito que no se comete es el mejor de los delitos.


Una nota al margen: “Se acata pero no se cumple”


En épocas de la colonia en América era muy común escuchar esta frase. Respondía a una escisión evidente entre las leyes que impartía la Corona española para sus colonias y los usos y costumbres de los pueblos bajo su dominio. Un ejemplo era la prohibición de comerciar esclavos, cuando en verdad, esa práctica era común y necesaria para los negocios de la época.


Hoy vemos a diario que la ley muchas veces corre por carriles paralelos a los de la práctica social diaria. Allí se genera una tensión entre comunidad y ley en la cual queda encerrada toda fuerza encargada de hacer cumplir esa ley. Entonces, ¿cómo debemos calificar una Policía que no hace cumplir una norma por más obsoleta que sea? ¿Incurrirá en un incumplimiento de los deberes de la función pública? Es una pregunta compleja de responder. Pero propongo una.


No tengo dudas de que toda fuerza de seguridad que entienda la flexibilidad, la reinterpretación y el aggiornamiento de la ley logrará para sí el respeto de la comunidad a la cual sirve. Y esto se observa a diario en el trabajo de muchos de sus superiores. Es habitual ver como jefes policiales deben hacer verdaderos malavares para poner en práctica leyes aprobadas por legisladores están muy lejos del conocimiento cotidiano de vida en las calles de una ciudad.


También es un desafío diario para fuerzas como ésta engranar en complicados mecanismos jurídicos que hacen interactuar fuerzas de seguridad, jueces y fiscales en tareas de investigación de actos delictivos. Muchas veces, estos procedimientos terminan dejando en manos de inexpertos el trabajo de llevar adelante investigaciones de este tipo. Pero toda Policía que quiera tener algo para aportar a la sociedad más allá de las leyes que la delimitan y que debe hacer cumplir debe poseer su propio manual que podríamos llamar manual comunitario. No necesariamente debe ser escrito. Más bien debe ser un compendio de acciones a realizar a fin de preservar el vínculo con la comunidad y permitir sostener la función para la cual fueron asignados, sin violar la ley en su espíritu mas esencial.


Un Policía que pasa gran parte de su consigna mandando mensajes de texto es un hecho mucho más grave que no multar y, entonces, no poderle a un conductor que no lleva puesto su cinturón de seguridad. Ese policía de cabeza gacha puede estar no viendo un grave delito de robo, secuestro o asesinato. Si dejó ir al conductor sin cinturón, pero le advirtió sobre la obligación de usarlo por su propia vida, la tarea, en mi opinión está doblemente cumplida. Este ejercicio reflexivo es difícil, trabajoso y lleva su tiempo dentro de la tarea que cumplirán en las calles de la ciudad, en algunos meses más.

Muchas Gracias.

lunes, 17 de marzo de 2008

Dicen que Mauricio no escucha ni a los tacheros


La Asociación de Taxistas de la Capital Federal (ATC) denunció que el plan de reordenamiento de tránsito que tiene en estudio el jefe de gobierno de la ciudad no tuvo ninguna consulta previa a los gremios de taxis y colectivos.

Según versiones periodísticas, el plan contempla la creación de zonas semipeatonales en el centro porteño. Algunas calles que pasarían a ser peatonales serían Reconquista – Defensa y Esmeralda - Piedras y pasajes como Carabelas, San Lorenzo y Giuffra.

Estas medidas en estudio en el gobierno de la Ciudad fueron objetadas por los taxistas.

Hablé con Alberto Rodríguez, de la ATC, y me contó por qué el plan de Macri será rechazado por los taxistas de la ciudad:




De paso, le hice algunas preguntas sobre la situación del mundo-taxi porteño y lo que viene en materia de tarifas:



domingo, 16 de marzo de 2008

¿Recibiste el mensaje?


El gobierno de Cristina comenzó a mandar SMS a los celulares de cientos de miles de argentinos, para que tomen conciencia sobre la necesidad de mejorar la seguridad vial.

¿Servirá de algo?

No se, pero sería mucho mejor que haya controles en las rutas, pero verdaderos.

Y no el puestito de control de alcoholemia con una pipeta para soplar.

El día del accidente del micro en Dolores, viajé los 210 kilómetros desde Buenos Aires por Autopista La Plata-Buenos Aires y Autovía 2 y vi sólo dos patrulleros.

Uno de la Gendarmería y otro de la Bonaerense; en los dos los muchachos uniformados ¡dormían como troncos!

¡Por favor! ¡Saquen los patrulleros a las rutas! ¡Que patrullen! ¡Que salgan a andar y que armen caravanas de autos con velocidad máxima!

¡Basta de promesas y de medidas estúpidas!

Un policía o un gendarme al costado de la ruta terminan mimetizándose con los árboles y allí queda inmóvil, esperando que el viento lo despabile.

sábado, 15 de marzo de 2008

"Y ahora, ¿cómo la dibujamo´, Hugo?"


Con la confesión del detenido acusado de matar a Abel Beroiz, se cae la teoría de Hugo Moyano sobre la inseguridad como factor que provocó la muerte del tesorero del Sindicato de Camioneros.

Lo de Raúl Flores fue clarito: le ofrecieron 80.000 pesos por matar a Beroiz en un clásico crimen por encargo (a pesar de que terminó cobrando 20 lucas, nada más!)

El detenido sospecha que el "trabajo" que le mandaron a hacer es parte de una interna gremial de los camioneros.

Y entonce´, ¿qué hacemo´ con la teoría del Hugo?

Parece que lo´ muchacho´ no aflojan con lo´ corchazo´ pa´ resolve´ su´ quilombo´!

viernes, 14 de marzo de 2008

Los muchachos K de la Escribanía prometen darle rápido el SI a su Señoría


Con el Congreso en su primer año de trabajo durante el gobierno de la presidenta Cristina Fernández (y con el desafío de intentar algo de iniciativa propia más allá de los proyectos del gobierno), el diputado kirchnerista de extracción sindical, Héctor Recalde, aseguró que la Cámara Baja está decidida a dar cumplimiento al fallo de la Corte que benefició a los jubilados que reclaman el reajuste de sus haberes.

Recalde reconoció que “el Estado tiene una buena recaudación y una buen reserva”, pero agregó que “estamos en un momento de fragilidad mundial”. En ese sentido, el abogado laboralista consideró que en el Congreso “somos cuidadosos para articular los recursos con la mayor equidad posible dejando una reserva” ante eventuales coletazos financieros internacionales como los registrados desde fines del año pasado por la denominada “crisis de las hipotecas” en los Estados Unidos.

Recalde, hombre de máxima confianza del camionero y líder de la CGT, Hugo Moyano, reconoció que hay debate en todas las comisiones parlamentarias sobre la cuestión de los haberes de los mayores.


El caso Badaro

La Corte Suprema de Justicia falló a favor de la actualización de las jubilaciones a instancias del expediente iniciado por el jubilado Adolfo Valentín Badaro. Este se retiró en 1985 y debido a la falta de actualizaciones de sus haberes, fue a la justicia.

Sucesivos fallos le dieron la razón a Badaro, pero sólo logró el reajuste de su jubilación hasta 1995. El conductor naval retirado insistió por la vía judicial y obtuvo en 2006 y a fines de 2007 nuevos fallos que le dieron la razón sobre la movilidad jubilatoria y el reajuste para los pasivos.

Como consecuencia de las resoluciones de la Corte, hoy son más de 70.000 los jubilados en las puertas de recibir los mismos beneficios que Adolfo Badaro, pero esperan que haya un pronunciamiento del Congreso sobre la cuestión, tal como lo ordenó el máximo tribunal.


La política previsional de los Kirchner

El portal Diarioymedio.com.ar consultó a Recalde sobre la política previsional desde que asumió Néstor Kirchner hasta estos días de gobierno de Cristina Fernández.

¿No cree Ud. que los aumentos otorgados por los gobiernos de Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández se hacen con un sentido de obsequio a los jubilados cuando en verdad los incrementos son necesarios por la inflación?

- Hubo 17 reajustes de las jubilaciones mínimas desde que asumió Néstor Kirchner hasta hoy. Los haberes más bajos estaban en 147 pesos y ahora superan los 600. Acá no se avanzó en declamaciones, sino en los hechos.

Cuando la CGT reclama aumentos al gobierno de turno, ¿el atraso de las jubilaciones es un tema de preocupación que se pone en la mesa de negociación?

- Por supuesto. Tengo alguna historia en la CGT y le digo que no hubo ninguna gestión que no haya incorporado en sus petitorios la cuestión de las jubilaciones.

¿Y por qué el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, firmó un aumento del 19,5 por ciento para los trabajadores activos y se logró sólo el 15 por ciento para los jubilados?

- Bueno, pero eso no es una decisión de Moyano, es del gobierno. Pero cada vez que pide un aumento en los sueldos de los camioneros eso incide en los haberes de los pasivos.

¿Cuánto tendría que estar ganando hoy un jubilado?

- Mire, no me gusta dar cantidades, porque sería generar expectativa. Sería un acto de demagogia.

martes, 11 de marzo de 2008

Macri, el déficit, la policía porteña y la olla a presión


El jefe de gobierno porteño ya debe haber gastado unos cuantos lápices haciendo los números de la ciudad que él desea.

Es que la herencia presupuestaria que le dejaron Telerman e Ibarra puede poner en riesgo sus proyectos.

Uno de esos desafíos es el de la policía porteña.

Según estimaciones privadas y de la oposición porteña, el déficit presupuestario de la ciudad es del orden de los 800 millones de pesos.

A esto hay que sumarle los 1.600 millones aprobados por la Legislatura a fines del 2007 como endeudamiento para obra pública.

Si a esto sumamos los 900 millones extra por año necesarios para mantener la policía propia, el resultado es de un rojo mayor en las cuentas porteñas.

Por supuesto que las subas impositivas aplicadas en ABL y Patentes intentarán achicar el déficit, pero habrá que esperar los números nuevos de recaudación.

Incluso algunos machistas se entusiasman con números preliminares que muestran una mayor voluntad de pago de los contribuyentes de la ciudad.

Mucho más que los 900 millones

Sin embargo, los 900 millones para sostener la nueva fuerza de seguridad porteña no quedan ahí. Entre los hombres cercanos a Mauricio Macri hay una certeza: con ese presupuesto sólo se cubren los gastos para mantener en funciones a la actual estructura de la Policía Federal en la ciudad y los efectivos que la componen. Pero a esa cifra hay que agregarle el plus que Macri quiere darle a su policía distrital.

En los últimos días, el jefe de gobierno dejó trascender que pretende que la nueva fuerza de seguridad porteña tenga su propia Academia de formación, nuevo equipamiento tecnológico y un sueldo que supere en un 20 por ciento lo que hoy cobran los efectivos de la Federal.

Haciendo números rápidamente, el costo final para mantener esa nueva fuerza podría trepar cómodamente hasta los 1.500 millones de pesos por año. Y hay quienes dentro del macrismo arriesgan una cifra todavía mayor.

El doble desafío macrista

¿Cómo resolverá Macri la compleja realidad presupuestaria que representará mantener una Policía propia con presupuesto recalentado? Sin duda habrá que hacer ajustes en los gastos porteños y es allí en donde Mauricio Macri entrará en el doble desafío.

Ese desafío será hacer frente a una gestión con un distrito en marcha, con proyecciones económicas financieras positivas (pero mientras tanto con más deuda), con policía propia y con la presión de darle un golpe certero a la sensación de inseguridad que vive la mayoría de los porteños.

Macri estará metiendo la cabeza en una olla a presión, sin dudas. Pero la jugada será doblemente exitosa si logra domar en un solo acto a dos verdaderos caballos salvajes, como son el gasto porteño y la inseguridad de la ciudad.

Y si su proyecto resulta favorable demostrará que su estrategia de mostrar gestión como signo de construcción política no estaba errada.

Es sabido que Mauricio Macri apuesta a la gestión antes que a la estructura partidaria como base para posicionarse electoralmente entre los candidatos presidenciales del 2011.

jueves, 6 de marzo de 2008

Argentina: el país de la NO-reforma



Con apenas superficiales lecturas sobre la realidad de países latinoamericanos, y de otras regiones como Europa, te vas dando cuenta de que en la Argentina nada cambia y ni siquiera nadie parece lograr imponer el debate por modificar cuestiones clave para la vida cotidiana de millones de argentinos.

Veamos un pequeño panorama extra-nacional:

Reforma Política: de la que tanto se habló, pero sobre la que todavía no hay un mísero avance. La cuestión de los partidos políticos, su representatividad, financiación, sostén y demás ni se escucha como debate.

Países como México, Honduras y Bolivia viven hoy un amplio debate sobre reformas políticas y electorales que al menos reconocen que algo de lo que se da hoy en el-estado-de-cosas-de-la-democracia no está a la altura de las necesidades ciudadanas.

Reforma Sanitaria: nuestro país vive una lenta pero evidente reforma sanitaria, en términos históricos. Así, de la casi ausencia del negocio de la medicina privada hasta la década del 80, pasamos a convivir con las "prepagas" como cuestión cotidiana de debate sobre cómo mejorar nuestra atención médica. Las reformas sanitarias aplicadas por el kirchnerismo sirvieron para acercar alguna ayuda extra a los sectores más pobres, pero abandonaron a su suerte a las siempre protagonistas clases medias.

Estados Unidos plantea hoy un rico debate entre los candidatos demócratas sobre cómo afrontar la reformulación del sistema sanitario norteamericano. El denominado "mandato-individual" es puesto sobre la mesa de discusión debido al creciente costo que cada familia estadounidense debe afrontar a la hora de pagar su seguro médico.

Reforma fiscal: Los impuestos que pagan los argentinos son muchos y superpuestos. Cada distrito (nacional, provincial y municipal) quiere (y debe) tener sus propias tasas, pero las distorsiones y la baja calidad de retorno de los impuestos como beneficios para el contribuyente, debilitan el sentido del cumplimiento de su pago.

En España, el Partido Popular puso en su agenda electoral la cuestión de la reforma tributaria. El eje es el reconocimiento de que la economía ibérica ya muestra signos de desaceleración. La propuesta: exenciones fiscales para los que menos ganan, rebajas impositivas a las mujeres trabajadoras, etc

Reforma económica: Gran tema de debate argentino en los 90 menemistas, como fruto de un país que atrasaba económicamente y que por idas y vueltas políticas terminó obligado a debatir ante la inevitabilidad de un modelo neoliberal que arrasó con muchos de los privilegios sociales de los trabajadores argentinos.

En este 2008, Francia y su polémico presidente Sarkozy apoyan una amplia reforma liberal para darle re-impulso económico a su país. Medidas como flexibilidad laboral, supresión de edad jubilatoria obligatoria y reforma sindical no fueron abiertamente criticadas por el socialismo francés, aunque ya provocaron marchas masivas en las calles.

¿Y en la Argentina qué pasa? ¿Todo está bien?

Por mala o por buena, una reforma es un reconocimiento público de que algo no anda bien en un país. Pero si nada es motivo de debate reformador, algo anda peor.

¿Acaso la Argentina tiene solucionado su marco político-partidario, en el cual sólo hay un partido cuasi-hegemónico como el PJ, con sellos partidarios satélites que apenas si logran ganar distritos aislados (con la siempre excepción de la ciudad de Buenos Aires)?

¿Acaso el sistema electoral está a la altura de las demandas de los ciudadanos? ¿Ya nos olvidamos lo que fue la elección presidencial de octubre?

¿El sistema impositivo argentino es tan solidario, progresivo y eficiente como para no tocarlo?

¡Vamos! No nos engañemos, que si algún debate no se genera, no es porque no exista, sino porque no conviene que asome a fin de no alterar el orden-de-lo-dado.

No es casual que este panorama se de en un país de régimen político de cuasi-partido-único, con negocios fluidos entre los sectores dominantes (político, empresario, agropecuario, sindical) y con estímulo del consumo, éste último, como estrategia para calmar los ánimos de la burguesía argentina clasemedista.

Todos ligamos algo de la torta argentina; pero el debate debe ser por mejorar el reparto.

lunes, 3 de marzo de 2008

¿Qué nos pasará a los argentinos?


La cuestión es sencilla.

¿De qué hablamos los argentinos? ¿De qué debatimos?
Las respuestas pueden ser tan variadas como las cuestiones que nos (pre)ocupan.

Pero seguro que hay una gimnasia que nos falta practicar: el ejercicio de lo que viene con ideas y con debate.

Y si vale la pena, lo vamos a intentar hacer (al menos por un tiempo en este blog).

Así que, por ahora, pasaremos a llamar este blog "Qué nos pasa(rá) a los argentinos" hasta nuevo aviso.

Saludos!

sábado, 1 de marzo de 2008

Adopción en la Argentina


La adopción de menores en la República Argentina está regulada por la ley 24.779 del año 1997 que modificó el Código Civil.

La primera ley en esta materia fue la 23.264 de 1985, con un antecedente en 1948 cuando otra ley abrió las puertas a la adopción de chicos huérfanos como consecuencia del terremoto de la provincia de San Juan.

La norma que rige hoy, votada en el 1997 (que deroga otras leyes, la 19.134 y el art. 4.050 del Código Civil) establece en su artículo 311 que “la adopción de menores no emancipados se otorgará por sentencia judicial a instancia del adoptante”

Este es un párrafo esencial de la nueva legislación ya que hasta entonces, un menor de edad podía entregarse en adopción con la sola intervención de un escribano.

Para la ley, las partes son la familia adoptante y el Ministerio Público de Menores, no la familia de sangre.

Esto es criticado por ONG´s que consideran que debe haber una instancia de adopción agilizada cuando una familia decide no hacerse cargo de un menor

Esta postura la sostiene, por ejemplo, Cecilia Médici, del Centro de Adopción y Familia “Vivir”.

Asegura que se dio de baja el sistema de adopción directa pero no se recrearon nuevos mecanismo de adopción.



Existe en este punto una visión firme de muchas organizaciones en cuanto a la lentitud en los trámites de adopción.

Hoy esos trámites pueden llegar hasta los 4 años.

Pero para funcionarios públicos, como por ejemplo en la provincia de Buenos Aires, eso no constituye una demora.

Esto lo afirma Alejandro Inchaurregui, Director General de Personas Desaparecidas del Ministerio de Seguridad bonaerense.

Pero Inchaurregui aclara que, “por suerte” son menos los chicos en calidad de ser adoptados.



Y esta calificación de “por suerte” realmente me sorprendió y me llevó a indagar todavía más en este complicado universo de la adopción de menores.

La pregunta es: ¿por qué “por suerte” no hay más adopciones?

Uno de las posturas que más me impacto fue la del diputado del ARI Emilio García Méndez.

Este legislador es uno de los que presentó los 7 proyectos de ley sobre adopción que ingresaron en la Cámara de Diputados de la Nación desde el 2006.

García Méndez dijo que el mecanismo de adopción de menores de la Argentina debe ser desalentado así como está hoy porque es un claro despojo de chicos a familias con situación de pobreza económica.



Esta realidad se da pese a que el artículo 33 de a ley 26.061 de 2005 sobre la protección integral de los derechos del niño PROHIBE EXPLÍCITAMENTE que se separe a un menor de un hogar, transitoria o permanentemente.

En general hay aceptación, incluso de los propios señalados, de que detrás del mecanismo legal de adopción no sólo hay tráfico de chicos, sino que existe un verdadero negocio de abogados.

Esta situación la reconoce la Asociación de Abogados de Buenos Aires

¿Cuánto cobra un abogado?

Según distintos organismos privados, un abogado puede cobrar entre 6.000 y 15.000 pesos.

Son letrados que “facilitan” el trámite de entrega de un chico entre familias, y que cobran una vez finalizada la adopción.

Todo esto es legal, pero para distintas instituciones es cuestionable.

Consultamos a asociaciones de abogados y en éstas nos reconocieron que existe el negocio de las adopciones.

El doctor Alejandro Gallo, titular de la Comisión de Defensa de los derechos del Niño de la Asociación de Abogados de Buenos Aires señaló que deben ser las asociaciones profesionales las que le pongan límite a una práctica muy difundida.

Práctica que es abusiva y que se instala en el tiempo de espera en entregar a un chico en adopción.
___________________________________________

Ahora bien, ¿cómo canalizamos una demanda real de la sociedad en materia de adopción?

Si hay miles de parejas esperando un chico para adoptar, ¿qué hacemos? ¿desalentamos esa práctica o la canalizamos de alguna manera?

En la órbita del Estado queda claro que no hay una postura que avale la agilización de los trámites de adopción.

Se cree que debe haber prioridad, ante todo, de encontrar una salida a la situación de un chico en riesgo y en segundo lugar como alternativa, la adopción.

Desde el año 2005 existe a nivel nacional el Registro Único de Aspirantes a la Guarda y Adopción.

El objetivo era centralizar y unificar las listas de padres en espera de un chico a ser entregado en adopción.

Sólo cinco provincias se sumaron al RUAGA.

No hay a nivel nacional un registro de menores en situación de ser adoptados, y hay demasiadas posturas encontradas sobre si es conveniente o no.


LOS NÚMEROS DE LA ADOPCIÓN EN LA ARGENTINA

En la provincia de Buenos Aires, 300 chicos por año son declarados adoptables

Pero hay anualmente 1.300 parejas o personas que quieren adoptar.

En todo el país, hay 39.000 menores asistenciales, es decir internados por distintas problemáticas en sus familias biológicas.

Y hay 3.000 menores penales (con distintas causas, pero sólo en la mitad de los casos iniciadas)

Es decir, que cerca de 42.000 pibes argentinos viven en ámbitos que no son los de sus familias y necesitan ser contenidos de alguna manera.

La licenciada Ana María Dubaniewicz, autora del libro “La internación de menores como privación de libertad”, del año 2006, nos dijo que muchos de estos chicos piensan que allí son tratados como si hubiesen cometido un delito.



Y en este estado de abandono comienza a construirse un lento pero casi inevitable camino hacia la marginalidad, la droga y la delincuencia.

El Servicio Penitenciario Federal (y el año pasado la Secretaría de Derechos Humanos) afirma que el 80 por ciento de los jóvenes-adultos detenidos pasaron previamente por un instituto de menores.

Es decir: mientras sigue el debate sobre qué hacer con los pibes que no pueden desarrollar su vida dentro del ámbito de sus familias biológicas, éstos chicos siguen creciendo.

Esto hace que con los años, hoy un chico de 10 años sea “viejo” para ser adoptado y si llega a ser entregado a los 12 puede considerarse con demasiada suerte.

Se puede compartir, y de hecho es mi caso, que no se puede poner a la adopción como prioridad a la hora de solucionar el futuro de un chico en riesgo.

Pero está claro que en el mientras tanto, estos pibes van camino a convertirse en parias sociales y, si caen en la delincuencia, será muy difícil que puedan salir de ese verdadero círculo que rodea a diario a la muerte.


_____________________________________

Historias en carne propia

Silvia es de Lanús.

Su testimonio refleja casi al detalle el largo recorrido de hombres y mujeres que buscan un chico para adoptar en la Argentina.

Fue un largo tiempo y un largo camino de Buenos Aires a Misiones para poder adoptar a Guido, hace dos años.





Si cada vez hay menos chicos para adoptar, no quiere decir que haya cada vez menos pibes alojados en institutos.

Y es entonces cuando en esta problemática se instala una definición que nos atrevimos a nominar: "Los chicos del mientras tanto".

Ellos son los pibes institucionalizados

Cada instituto recibe dinero por chico internado, cuando en verdad esa plata podría destinarse a su familia biológica.

O bien podría ser dinero destinado a aquellas familias que conforman un verdadero colchón social que son los hogares en tránsito.

Por ejemplo, está el caso de Analia Vincentini, de la provincia de Santa Fe.

En 12 años junto a su esposo y sus tres hijos biológicos dieron calor de hogar a un total de 24 chicos que llegaron a sus manos en las peores condiciones,



Nos quedamos con el-mientras-tanto porque es el verdadero drama de miles de chicos argentinos que no pueden desarrollar su vida dentro de su familia biológica.

Mientras el debate sigue siendo de biblioteca, el drama de estos pibes continúa.

Aunque queda claro que la adopción NO ES MALA PALABRA en tanto y en cuanto se prioricen los derechos de los chicos

Un caso impactante es el del abogado Guillermo Vena.

Vena fue un chico institucionalizado y posteriormente se convirtió en hijo adoptivo.

Con su caso se desnudan varias realidades.

Primero, lo que significó para la Argentina la Ley de Patronato que destrozó el vínculo de miles de hermanos de sangre que fueron desperdigados en innumerables Institutos.

Y su caso además revela que la adopción es una salida viable, siempre y cuando, como ya se señala más arriba, se respeten los derechos de los chicos en situación de vulnerabilidad extrema dentro de sus familias biológicas.

El abogado Guillermo Vena vive en La Plata.

Nació en la ciudad de 9 de Julio hace 41 años; y recién hace 10 años, pudo reconstruir su vida.