sábado, 25 de abril de 2009

El efecto Cobos, ¿ya fue?

De rigurosidad sospechosa, pero no por ello menos interesante.

Es el Google Trends.

El efecto Cobos por las retenciones y su evolución en búsquedas y noticias indexadas por Google dan cuenta de todo un proceso desde mitad de 2008 hasta estos días.


Se puede observar cómo se hace visible el nombre del vice-traidor con su voto "no" positivo y se puede ir siguiendo su lento descenso para apenas recuperarse en la indexación de noticias con su nombre con la muerte de Alfonsín y la danza de alianzas para las elecciones de junio.


¿Y Cristina?

Bueno, su campaña presidencial, la elección, la asunción, la 125 y distintos momentos mediáticos de 2008 le fueron dando elevados promedios de búsquedas y de menciones en noticias publicadas por Google.

Si tomamos como grupo de análisis aquellos que navegan en Internet y que se informa mediante la red de redes, obtendremos un porcentaje apreciable de potenciales votantes y su vínculo cibernético con la política argentina.

No son los militantes históricos que supieron tener los partidos políticos argentinos ni los ciudadanos de a pie que solían hablar y debatir de política en cada café porteño o de cualquier ciudad argentina.

Son más bien ciudadanos new age dispuestos a hacer la revolución con un doble click.

¿Seremos uno de ellos?

Snif!

viernes, 24 de abril de 2009

Medios haraganes

Nuestra contemporaneidad social vive un proceso de búsqueda del equilibrio entre lo que la gente vive en sus vidas cotidianas y lo que los medios de comunicación propagan como “su” cotidianeidad, “su” verdad.


No será fácil hallar ese lugar medio en el cual confluyan ambas miradas sobre la realidad que nos circunda.


Pero el debate es acerca de qué realidad vamos a tomar como verdad; pareciera que el camino en el que nos posicionamos es en el del esclarecimiento filosófico, pero intentaremos ir por otros senderos menos ambiciosos.


Al encender nuestra atención en las charlas de familiares, amigos y circunstanciales interlocutores los temas de interés mediático brotan por doquier.


Es así que hasta nuestros pequeños hijos de no más de 10 años terminan captando parte de esas construcciones mediáticas para tomarlas como parte de sus diálogos de niños; “¿viste que a una señora la golpearon en la cabeza para robar en su casa?”; “ayer el noticiero dijo que el gobierno es sordo”, y otros comentarios del mismo tenor.


¿Por qué será que nuestras sociedades, desde los adultos hasta esos pequeños, terminan debatiendo sobre lo que los medios instalan como temas de interés? ¿Se acabaron nuestros problemas personales, o bien ponemos nuestras cuestiones y las ajenas en planos de igualdad?


Esta toma de temas “de prestado” parte de una haraganería intelectual de vastos sectores sociales que, definitivamente, entraron en la etapa de pasividad racional para dar lugar a una actitud de recepción benevolente de cuanto tema se le proponga como de supuesto interés público.


¿Quién discute hoy si lo que se informa en la televisión, radio o en la mismísima Internet resulta realmente interesante?


Peor aún: ¿quién puso en duda la credibilidad de lo que “vomitivamente” se informa minuto a minuto en señales televisivas de noticias por cable, por ejemplo?


El sociólogo y filósofo estadounidense Alvin Gouldner señalaba que la ideología permite que personas, aún alejadas geográficamente, puedan confluir en ideas comunes, capaces de transformarse en motivadoras de acciones políticas colectivas. Sería algo así como lograr ponerse en puntas de pies en medio de una multitud para poder encontrar a aquel otro con quien compartir un buen motivo en común como para partir del lugar. Una tarea difícil por cierto, pero no imposible, siempre y cuando exista la voluntad de escapar de esa masa humana ingente e informe para sumarse a aquellos con los cuales creemos poder unirnos.


¿Quién está realmente dispuesto a semejante desafío?


La haraganería intelectual nos ha empujado a seguir siendo parte de esa turba humana, pero creídos de ser parte de un debate ideológico público y participativo por el sólo hecho de mirar todos hacia el mismo escenario del espectáculo mediático.


Mirar concentradamente hacia el show de los medios y adherir a sus contenidos no nos hace parte del evento más que como espectadores; la posibilidad de elegir el repertorio del mismo es imposible o por lo menos indirecta, diferida y parcial; apenas si podremos cambiar algo de los medios de comunicación mediante alguna inquietud marketinera de las empresas de comunicación en su público televidente, oyente o lector.


La creencia es poder ser agente de cambio de lo que se debate mediáticamente.

Recientemente la Argentina vivió una situación que pinta de cuerpo entero la cuestión.


Como consecuencia del asesinato de un asistente de la conductora televisiva Susana Giménez y el crimen de un hombre, vecino del empleado de la diva argentina, se conformó un (supuesto) grupo espontáneo de hombres y mujeres exigiendo seguridad, castigo a los delincuentes y hasta la muerte para los asesinos.


La movida terminó en una convocatoria ampliamente difundida (una vez más) por los medios de comunicación a realizarse en la Plaza de Mayo, frente a la sede del gobierno nacional.


La marcha por la seguridad tuvo decenas de miles de adherentes a través de distintas redes sociales de Internet, especialmente Facebook; pero el resultado real, concreto, palpable en los alrededores de la histórica Plaza, fue exiguo.


De los cerca de 80.000 ciudadanos comprometidos que dieron su visto bueno a la movilización apenas 1.000 ó 2.000 fueron los que asistieron a la convocatoria.


Moraleja: varias, por cierto; pero una de ellas puede ser que aquello de que apretando teclas y botones de mouses no se logra ser mejor ciudadano, más comprometido y más próximo a las causas que creemos justas.


Incluso la abundancia de “causas nobles” termina por hacernos adherentes “por default” a toda movida bien intencionada; es como dar monedas indiscriminadamente a toda persona que pida una ayuda en la calle, sin al menos poder indagar de tanto en tanto hacia donde van nuestras donaciones al paso.


Volvemos a la haraganería, sin dudas, a la intelectual, claro.


Y es que la recurrencia de ese estado mental no es más que un prerrequisito de la civilidad contemporánea.


Basta con prender un televisor, encender la radio o entrar a cualquier sitio www para creernos parte del mundo; y con derecho a cambiarlo.


Ya veremos si lo cambios que necesitan nuestra movilización social se darán por simple doble click o por acción militante a la vieja usanza; puede ser que estemos en el momento de la muerte de un modo de participación para dar nacimiento a otro.


Pero siempre hay que tener presente que en estas pampas rioplatenses y aún en el anhelado primer mundo actual, el cambio parece seguir lográndose poniendo el cuerpo.


Son realmente interesantes e impactantes social y políticamente, por ejemplo, las imágenes de trabajadores franceses o alemanes tomando como rehenes a sus jefes por dejarlos en la calle, sin trabajo.


Incluso desde antes del estallido de la crisis mundial, no han sido menos movilizadoras las marchas contra la ETA en España, contra la mafia en Italia, a favor del régimen castrista, aún hoy, en Cuba e incluso en la Argentina la multitudinaria convocatoria que, aunque sólo una vez y de manera cuestionable, logró realizar el sector agroexportador criollo contra el gobierno de Cristina Fernández, durante gran parte del año 2008.


Pareciera que algunos hombres y algunas mujeres, en este joven siglo XXI, todavía siguen apostando a la acción directa, concreta y palpable como método para lograr un cambio posible de su realidad.


Sin embargo, no hay que engañarse, y en cambio habrá que advertir si esa decidida acción de lanzarse a las calles es fruto de un auténtico estado de conciencia colectiva, lejos de la pretendida ambición mediática de instalar como “opinión pública” sólo aquello que desean transmitir y que resulta ser en definitiva SU “opinión publicada”.

domingo, 19 de abril de 2009

"Les propusimos los pantalones de la militancia y nos responden con las polleras de la trolocracia"


Pensar que soñábamos con un país reincorporando a la participación política a miles y miles de jóvenes para retomar el legado de la generación exterminada por la dictaduras genocida.

¿A dónde fueron a parar los deseos de transformar la realidad que nos rodea a través de una participación decisiva y comprometida?

¿Qué futuro tendremos como país si las generaciones reconocidas mediáticamente como vanguardia están más precupadas por mantener las bolas frescas que por calentar las cabezas de aquellos que hoy queremos sumar a nuestra lucha de cambio?

Estos pollerudos modelo 2009 son, sin dudas, herederos de aquellos que creen que la militancia es, solamente, adherir a una marcha contra la inseguridad a través de Facebook.

sábado, 18 de abril de 2009

Muerte real, muerte mediática y la política sanadora

El caso del camionero de Lanús asesinado duele.

Pero tambien preocupa, sobre todo por la vuelta a las andadas de los medios.

La muerte es la muerte, pero no es lo mismo si la víctima es acribillada a balazos porque sí o por haber apuntado (y presuntamente disparado) con un arma al delincuente.

La moraleja duele: no tienen ninguna utilidad armarse para defenderse de la muerte; al armarse, más que querer defenderse es querer matar al otro.


Los clasemedieros de turno, cada vez már gorilas y más intolerantes, me dirán: "Entonces, ¿qué tenemos que hacer ante los que nos matan? ¿tenemos que dejarnos matar?".

La respuesta sigue siendo la misma: hay que empezar a comprometerse en la vida política antes de que nos mate la delincuencia; sino, volveremos a trabajar sobre las consecuencias de causas todavía no resueltas.

Con todo su dolor y bronca (salpimentado con la intolerancia y la xenofobia de los presentes) el hijo del vecino de Lanús asesinado planteó una solución, buena o mala, pero que refleja esa necesidad de participar en el cambio de "la cosa pública".

Todo lo dicho es polémico, pero nunca debemos olvidar que los debates deben ser SIEMPRE políticos, lejos de las soluciones por fuera de la política.

Como siempre digo, el siglo XX fue el ejemplo de haber querido llevar el país a izquierda y a derecha con herramientas ajenas a una verdadera política progresista.

Si nos alejamos cada vez más de la política, la pena de muerte irá acercándose inevitablemente.

jueves, 16 de abril de 2009

Candidatos mediáticos o candidatos a medias

La Argentina vive una carrera sin control hacia las elecciones del 28 de junio. Son las legislativas que dirimirán cómo quedará compuesto el Congreso desde el 10 de diciembre próximo hasta 2011, año de elecciones presidenciales.


Estas últimas semanas fueron de frondosas especulaciones acerca de quién puede ganar la batalla eleccionaria entre oficialismo y oposición.


Un escenario clave para explicar el tipo de enfrentamiento que se avecina es la provincia de Buenos Aires.


Del total de 127 bancas de diputados que se renuevan, el distrito más populoso de la Argentina pone en juego 35 lugares, es decir que en la provincia se librará poco más de la cuarta parte de pelea parlamentaria nacional.


En territorio bonaerense precisamente, es donde el kirchnerismo apuesta a una figura clave para conseguir una victoria con cierta holgura: Daniel Scioli, gobernador de la provincia; sin él, la opción es Néstor Kirchner, aunque esta segunda alternativa tampoco fue confirmada oficialmente por el peronismo.


Para ojos de un observador externo, la pregunta surge de inmediato: ¿Scioli renunciará a la gobernación para ir a ocupar una banca en la Cámara de Diputados de la Nación? ¿Dejará su lugar a mitad de mandato? Bueno, parece que esto no sería tan así.


Es que el kichnerismo también mandó decir por canales oficiosos que quiere “candidaturas testimoniales”, es decir, postulaciones de figuras del peronismo que en definitiva no asumirán en sus nuevas funciones sino que volverán a sus puestos actuales como un modo de plebiscitar su gestión. Scioli no sería el único, ya que varios jefes comunales (los intendentes bonaerenses, en su mayoría) también se sumarían a la movida.


¿Se volvió loco el kichnerismo? ¿Estalló en un delirio eleccionario brotado desde la desesperación de verse ante una derrota parlamentaria?


Esas preguntas pueden ser respondidas linealmente, pero despejar esos interrogantes requiere de explicaciones un poco más profundas.


Más allá de las maniobras amenazantes del kirchnerismo sobre la jugada para buscar candidatos que ganen pero que no asuman, en el trasfondo de la discusión esta la idea de manipular políticamente, y pese a ello dentro de la legalidad, las postulaciones electorales.


Allí los ejemplos se apilan tanto desde el oficialismo nacional como desde la oposición.


Un ejemplo es el de Gabriela Michetti; la actual jefa de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se prepara para ser candidata a diputada nacional, y de esa manera deberá renunciar a su cargo actual a mitad de mandato.


El otro caso es el del diputado Felipe Solá, hoy socio del denominado pro-peronismo junto al millonario Francisco de Narváez, quién será candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires; Solá renunciará a medio cumplir su mandato de legislador nacional para pelear electoralmente y asumir en la misma condición pero bajo signo político distinto.


Dentro del kirchnerismo también encontramos ejemplos como el de la hermana de Néstor Kirchner, Alicia, quien en octubre de 2005 ganó la elección para senadores por la provincia de Santa Cruz pero eligió el camino de convertirse en ministra de Desarrollo Social del gobierno nacional K.


Apenas algunas muestras bastan para mostrar a qué juega hoy la política argentina; mientras las leyes electorales establecen mecanismos para elegir legisladores, gobernadores e intendentes durante mandatos muy precisos, cada vez son más los ejemplos de aquellos que prefieren ir saltando de cargo en cargo para completar listas de candidatos a cuanta elección se les presente.


¿Ante qué realidad nos estamos encontrando, entonces, cuando hablamos de numerosos casos de mandatos no cumplidos?


No caben dudas de que hay escasez de políticos y de opciones electorales para enfrentar el desafío de las urnas.


Quedan pocas sospechas de que los mecanismos de formación, promoción y postulación de candidatos políticos no alcanzan a generar alternativas de interés para los más diversos electorados tanto el nacional como los provinciales y los municipales.


Estructuras como las del kirchnerismo y sus rivales tuvieron y tienen que sobrevivir con figuras ya gastadas en batallas anteriores; o si no, se debe apelar al recurso del pariente con apellido similar al del gobernante ya probado: Kirchner y su esposa, Macri y su primo del mismo apellido, Scioli y la renovada opción de su hermano “Pepe”, El recientemente fallecido Raúl Alfonsín y su hijo “Ricardito” (segundo nombre de su padre), como así lo fue algunos años atrás Menem y su hermano Eduardo, Duhalde y su esposa Chiche (con apellido de casada) y el legendario líder peronista Antonio Cafiero y sus hijos Mario y Juan Pablo.


Son algunos ejemplos, pero denotan una cultura política particular que tiene la dirigencia argentina.


Querer anteponer la ley a estas costumbres criollas es como pretender detener un auto a toda velocidad parándose delante de su carrera loca con una copia de la ley de tránsito en la mano.


El axioma viene siendo, entonces, este: si no tenés un pariente que te suceda, sé vos mismo el postulante; y como veremos a continuación, el otro axioma es: si no tenés partido político, no te afilies a uno, inventálo.



Una cuestión de partidos


El correlato de esta descripción hecha es la ausencia, o mejor dicho, la destrucción de las grandes estructuras partidarias argentinas constituidas hegemónicamente durante el siglo XX con la polarización entre la Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Justicialista (PJ).


El retorno democrático de 1983 no hizo más que revivir a los dos grandes partidos que rápidamente mostraron su incapacidad para aggionarse a las nuevas reglas del juego de la democracia de finales del siglo pasado.


Así se explica la salida anticipada del radicalismo del gobierno en 1989 y el surgimiento de un peronismo claramente neoliberal bajo el mandato de Carlos Menem, montado sobre grupos de interés reclamantes de dicho modelo de gobierno.


La gestión de Menem copió y con detalle las recetas neoliberales de época tratando de encontrar esa alquimia que representaba la democracia liberal en tierras latinoamericanas: su modelo de gobierno se agotó con su propia figura y no fue casual que al menemismo lo sucediera una alianza de radicales y peronistas de centroizquierda que colapsó rápidamente a finales de 2001 tras haber asumido en 1999, intentando sostener un discurso progresista sobre los pilares de una economía dolarizada, liberalizada y consecuente con la desindustrialización y el desempleo.


Estas idas y vueltas enrostraron a los argentinos las miserias y urgencias de la política vernácula.


Desde 2002 en adelante asistimos a todo tipo de intento de recomponer el juego partidario en la Argentina.


Hasta el momento, estas búsquedas sólo han podido garantizar oficialismos y oposiciones encolumnados bajo diversos “ismos”: duhaldismo, kirchnerismo, carriotismo, macrismo y los más novedosos cobismo, reutemanismo y demás.


No hay dudas de que esos ismos fueron herederos del menemismo, construido por un séquito de adulones que supo rodear al ex mandatario argentino.


Con el paso de los años, hoy cabe preguntarse: ¿dónde están los partidos políticos argentinos? ¿Son necesarios?


Estas preguntas todavía no fueron respondidas satisfactoriamente; en el mientras tanto, como decíamos, la composición de estructuras políticas más o menos orgánicas se tejen detrás de verdaderos personalismos.


Macri y Carrió son dos buenos ejemplos de lo dicho: ambos políticos opositores al gobierno nacional ejercen un férreo control sobre sus débiles estructuras con carencia casi absoluta de debate entre sus militantes (si es que los tienen) y la ausencia aún más extraña de elecciones internas.


El caso de Kirchner es más complejo; si bien hubo un kirchnerismo puro, entendido desde la concepción de la cohorte que rodea al monarca, las fallidas estrategias de construcción política llevaron al ex presidente a refugiarse en el Partido Justicialista erigiéndose en su presidente y ensalzando la figura de viejos caudillos que el peronismo hoy sigue cobijando.


Los personalismos, por ahora o tal vez por un largo tiempo, tendrán en tierras argentinas un protagonismo casi excluyente.


De esta composición de la política profesional surgieron y seguirán surgiendo candidatos mediáticos, aprovechados por sus bondades comunicativas hacia el público lector, oyente o televidente pero carentes de recursos humanos suficientes como para avanzar en sus promesas; una limitación que poco les preocupa.


Con lo dicho, queda claro que mientras exista este estilo de elección por anticipado de los postulantes a través de la comunicación mediática, seguiremos teniendo candidatos a medias, debido a su recorrido truncado entre lo que prometen y lo que cumplen.


Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires es un ejemplo de lo ello.


Ese incumplimiento probable de las promesas de campaña ya es sabido de antemano, o por lo menos relativizado por los candidatos; después de todo hasta es el propio electorado el que sigue creyendo en la ilusión del político honesto mientras que repica en sus cabezas el dicho popular argentino que se usa para criticar a los fabuladores, a quienes se les suele recriminar ser “más mentirosos que político en campaña”.

domingo, 12 de abril de 2009

No hay caso, che: ni un reconocimiento miserable para el modelo K

En medio del destrozo global de las finanzas y la economía mundial, acá, aumenta algo taaan sensible para una economía como el consumo de energía.

¿Resutado mediático?= cualquier explicación menos la que se valga del argumento de la recuperación económica.

Para muestra, vale un clarinazo:

viernes, 10 de abril de 2009

Reflexiones locas para el Frente Loco para la Victoria (en un viernes que parece un sábado o un domingo)


Si el Gran Pingüino quiere patear el tablero con la movida plebiscitaria debería buscar un justificativo más que importante.

Eso del manoseo de las instituciones no me cierra, pero es cierto que poner patas para arriba la elección merece un marco de razón elocuente.

¿Podrá argumentarse que la oposición está al acecho del gobierno de turno y que está por dar un golpe?

¿Podrá decirse que se está pergeñando un golpe de mercado al estilo anti-Alfonso y anti-Chupete?

¿El dengue será parte de un ataque biológico del ejercito norteamericano apostado en varias zonas de la región con el fin de desestabilizar a los gobiernos locales?

¿Estarán viviendo los barcos, los aviones, los anfibios, los marines, los morteros y los fusiles del enemigo para ocupar el continente y llegar hasta la Rosada?

¿Estará por llegar la Tormenta Perfecta que tapará todo con decenas de metros de agua de mar?

¿Habrá naves extraterrestres orbitando alrededor de la Tierra listas para aterrizar en suelo argentino?

¿Será que... ?

... si quieren pueden usar estas frases para la movida plebiscitaria... tenemos algunas más pero las estamos procesando.

Es de esperar que desde la Pingüinera surjan buenos argumentos durante este fin de semana largo en el Calafate.

Ojalá podamos decir, al fin: ¡¡Felices Pascuas. La casa es un quilombo!!

jueves, 9 de abril de 2009

Los discípulos del primer mundo versus el FLV (Frente de Locos para la Victoria)



Para los que esperaban que las recetas de mundo desarrollado hicieran su apogeo en Maurilandia... ¡la liebre saltó en el Norte cheto del Conurbano!

¿Lo tenían a Gustavito, el hijo de Melchor?

Ahí fue otra de las medidas a las que vamos a tener que acostumbranos si no se detiene la avalancha derechoza que pretende instalarse en este 2009 con pretensiones presidenciales de 2011.

Lo único que tendríamos que hacer es tener un buen candidato propio, ¿no?

Si le sacamos las pastillas del abuelo a Néstor por ahí se le ocurre una idea buena, democrática y plural... y si no, ¡vamos con lo que hay!

Pero no importa.

¡Si nos guardan en el Borda, armamos una lista de locos y ganamos con un resultado demencial!

lunes, 6 de abril de 2009

¿Pino desensilló hasta que aclare en el campo progresista porteño?

Pino Solanas, ¿habrá aceptado la propuesta para negociar con Carlitos, el Cooperativo, e intentar conformar una lista progres única?

¡¡¡Puede ponerse bueno Buenos Aires, Mauricio!!!

viernes, 3 de abril de 2009

En una nube de pedos


¿Ya le explicaron a Mauri que está gobernando la ciudad de Buenos Aires y no una capital europea?

Si el ingeniero se cree taaaaan cercano a los vecinos, ¿por qué no pospone el horario para sacar los residuos hasta las 21 o las 22?

¿Acaso todos llegamos del laburo con tiempo suficiente como para sacar la basura?

¡¡¡Macriiiiiii!!! No todos somos de tu clase, ¿eh?

"Acá la gente no vino en micro y por el choripán"


Linda frase, ¿no?

Bueno, es lo que se escuchó entre la "gente como uno" que fue a despedir a Alfonso.

Y claro: se notó que los deudos de don Raúl viven cerca del Centro y que tienen unos cuántos mangos ahorrados.

jueves, 2 de abril de 2009

¿Viudos o herederos?


Sólo es cuestión de comparar.

Si Alfonsín fue todo lo grande que dicen que fue, todo aquel que pretenda retomar su legado estará a años luz de su figura.

En cambio, si Alfonsín no fue lo que ahora dicen que era, tal vez los Cobos, los Morales y las Carrió estén un poco más cerca de estar a su altura y aspirar a ser sus sucesores.

La cuestión es determinar el punto justo para fijar el lugar del juicio: de este proceso resultará la distancia precisa que separa a quien falleció de los que en vida pueden ser sus simples viudos o sus herederos.

miércoles, 1 de abril de 2009

Ay, Felipe... ¡te dieron la cana!

Un demócrata menos


La muerte de Alfonsín nos debe servir para recordar el proceso de retorno a la democracia.

No sólo fue el ex presidente quien facilitó dicha vuelta.

Fueron miles y miles de argentinos que, equivocados o no en el método, fueron desgastando con su lucha al gobierno de la Junta hasta empujarlo a firmar la guerra suicida de Malvinas y a emprender la retirada vergonzante que dejó el siempre triste y presente legado de los 30.000 desaparecidos

Anoche, murió un demócrata, no el único.