sábado, 31 de enero de 2009

Futuro Negro

Lo que faltaba...


¡¡Ahora vamos por nuestros negros...!!

(Hugo Moyano)


(Victor De Gennaro)

(Luis D´Elía)

... la rematamos con un Papa negro y que Sueiro apague la luz (si es que tiene disyuntor en el más allá)

(Francis Arinze, cardenal nigeriano)

lunes, 26 de enero de 2009

De políticos y vagos


Aníbal Fernández es de esa especie de políticos acostumbrados a andar con el diccionario de vocablos populares bajo el brazo; y lo utiliza con frecuencia como para acusar a Elisa Carrio de ser una "pirucha" o acusar a Mauricio Macri de ser un vago, es decir, de ser un dirigente con pocas ganas de gestionar las cuestiones de gobierno. De eso se trata esta columna.

El ministro de Justicia argentino lanzó el calificativo contra el Jefe de gobierno porteño en el contexto del debate sobre la Villa 31 del barrio de Retiro. El lugar es motivo de un largo conflicto de partes acerca de la urbanización del lugar, el auxilio para las familias que mientras tanto viven en condiciones deplorables y los motivos latentes del macrismo por dejar el lugar despejado para un ambicioso y millonario negocio inmobiliario.

Cuando Fernández lanzó el calificativo de vago contra Macri no hizo más que poner sobre la escena pública la calidad del apego de los políticos a la profesión que eligieron. Si la voluntad y capacidad de trabajo son aspectos centrales para toda buena gestión en países del primer mundo, aquí, en la periferia, las urgencias económicas y sociales potencian aún más esos rasgos en el perfil de la clase dirigente.

Ahora bien: ¿es realmente un vago Mauricio Macri? La respuesta puede empezar a responderse con algunos hechos de su historia política. Ya en tiempos de la presidencia del club Boca Juniors, el empresario mostraba poco apego a la gestión: no son pocos los que recuerdan que Pedro Pompilio fue el nervio central de aquella gestión.

Los años pasaron, las intensiones de voto crecieron y Macri llegó a la Cámara de Diputados de la Nación. Allí, el ingeniero demostró un deliberado desinterés por el trabajo legislativo y hasta lo confesó públicamente.

Ya como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri comenzó a mostrar esos mismos síntomas de desinterés por el cumplimiento de tareas ejecutivas.

Según publica el diario Página/12, el empresario devenido en político lleva 33 días de vacaciones con poco más de un año de gestión en la Ciudad.

Hace escasos días, el gobierno porteño informó un cambio más que sugestivo del día para la reunión del gabinete macrista: el habitual encuentro de los lunes a las 8 de la mañana se pasaría a los días martes. Más aún: la propia administración porteña justificó el cambio al señalar que los lunes "el Jefe de Gobierno dedicará el día a recorrer los barrios".

Parece una broma de mal gusto. No son pocos los periodistas que intentaron sin resultado ubicar al intendente porteño durante los fines de semana y el lunes inclusive, sin éxito.

Si bien es cierto que un político en el poder puede ser un mono con navaja o un elefante en un bazar, no es menos obsceno que un dirigente votado por el pueblo de un distrito gobierne los destinos de sus ciudadanos con un teléfono celular desde algún lugar de descanso. La gestión puede ser satisfactoria, aún en esos términos telemáticos, pero en la Ciudad de Buenos Aires no parece darse esa excepción.

Claro, no podemos dejar de lado en esta reflexión la referencia a aquellos que gastaron horas, días, meses y años enteros para dedicarse full-time a la gestión de gobierno, aún trabajando hasta para el diablo mismo. Aunque criticados y denunciados hasta el hartazgo, funcionarios como Carlos Corach, ex Ministro del Interior de Menem, el ex presidente Eduardo Duhalde, el actual ministro Aníbal Fernández o el ministro de Planificación Federal Julio De Vido fueron y son ejemplos de esa devoción por el poder.

¿Qué será mejor: un funcionario hiperquinético dispuesto a todo o uno que descargue la gestión enteramente en sus súbditos para recostarse horas enteras en el sillón del poder?

¿Habrá dirigentes intermedios que regulen las horas de trabajo, que moderen sus ambiciones y que dediquen al menos 8 horas para el descanso?

Descubrirlos es y será todo un desafío. La habilidad de los políticos para mostrar lo que no son es una constante: Macri y tantos otros dirigentes saben de este juego y así lo ponen en práctica.

Este comentario se complemente con un aclaración: más que imputaciones a los políticos, las reflexiones al respecto deben hacerla aquellos que votan sin más conocimiento que la lectura de un puñado de títulos de periódicos del circunstancial compañero de viaje en el tren o en el colectivo.

(Columna de opinión publicada en Uruguay al Día)

viernes, 23 de enero de 2009

Chapuzón para el olvido clasemediero


El diario le trajo las rémoras noventosas de aquella década reciente:

  • Departamentos en alquiler en Canasvieiras, 2, 3 y 4 personas, desde $a120 (pesos argentinos) por día...

-¡No lo puedo creer! ¡¡Negra, negra!! ¡Volvemos a irnos de vacaciones a Brasil!, soltó con toda la euforia de quien se sabe en tiempo de revancha, mientras los dedos desbordaban la calculadora haciendo cuentas que cerraban casi a la perfección con su bolsillo.

Era esa revancha, la que esperaba guardada durante tantos años en el cajón de los deseos frustrados.

Tantos años desde aquel 98 en el que todo empezó a desbarrancarse para su trabajo, para el de su esposa y para el de sus amigos.

Desde hace unos cuantos años viene tratando de hacer unos pesos como para guardarlos.

Ya no son épocas de ahorros; sabe que la clase media de la que es parte viene agarrándose con las uñas de la ladera de la montaña social: sabe perfectamente que la caída es para no recuperase hasta pasados eternos años.

"A gastar que se acaba el mundo", reza la cruda frase que los atraviesa, dentro del alma misma.

Pero ahora viene la reivindicación.

-¡Qué lindo volver a sentir el viento brasileño en la cara mientras disfruta de una caipirinha bien helada a la vera del mar transparente!

Esas fueron vivencias que Carlos Saúl I le regaló a él y a su siempre disponible, cambiante y pretencioso grupo social.

Ahora, la posibilidad se la da vaya a saber quién: ¿Los Kirchner? ¿Lula? ¿Obama? ¡Qué carajo me importa!, dice el muchacho cincuentón, algo pelado y panzón, un notable desinteresado por aquello que sea hablar de política, ya que "eso" es negocio de vivos y vagos.

Pero ahora, mirando a sus pies, ve que las valijas ya están compradas, hechas y listas, el auto okey para partir rumbo a las arenas brasileñas y atrás quedarán los reproches, los enojos, y los maldecires contra la clase política.

Después de todo, eso de que el campo fue castigado por las retenciones kirchneristas y lo de las AFJP y lo del blanqueo y qué se yo cuánto más quedó en el perfecto olvido.

Fueron los anuncios para la heladera, el cero kilómetro, más o menos siguen las compras en cuotas, y fraguó esa cadena de pensamientos con el 20 por ciento que remarcó la mercadería que vende en el negocio como para cubrirse los gastos de las vacaciones y hacerse de un manguito más a la vuelta del descanso.

Atrás quedaban todos esos pensamientos... delante venía el sol, la arena y el mar de turquesas.

-Cuando vuelva, veremos, se dijo con total desprejuicio.

domingo, 18 de enero de 2009

Mauricio, el blanco de las críticas



No fueron pocas las veces en las que los periodistas se adentraron en conversaciones cuasi-íntimas con el poder.

No es tan habitual esa especie de diálogo desde la llegada del kirchnerismo, pero lo fue en épocas de la esperanzadora Alianza (y en tiempos de Carlitos).

En aquellos tiempos de fácil-progresismo con Menem en el poder y ya con su salida del gobierno los funcionarios de la Alianza cansaban innumerables charlas con la prensa gráfica y audiovisual.

Así, en las charlas de café era habitual el intercambio de información política como así también de los consejos amatorios del funcionario progres para con el periodista amigote.

Pero la noche de la caída de De la Rúa apagó ese vínculo amistoso; al menos de esas formas tan confianzudas.

Después de todo, los hombres y mujeres de la Alianza ejercían una profesión que confluía a las mil maravillas con el estilo Terragno: mezcla de político estadista con periodísta analista del pasado reciente (el menemismo, en cuestión).

Con el kirchnerismo floreció el oscurantismo.

La aparición de hombres como el vocero mudo del ex Presidente apagó la llama de la apasionada relación poder y prensa y encendió la antorcha de política a fondo, en ejercicio desde las sombras del poder, para bien o para mal.

La llegada al poder porteño de Mauricio Macri devolvió al menos algo de aquella cómplice proximidad entre política y periodismo.

-Che, ¿por qué no hacen un almuerzo para los periodistas en algún lugar lindo?, se le escuchó a cierto cronista de largos años pateando la calle en busca de algún buen plato de comida que servirse, gratis, por supuesto.

-Decile a Mauricio que no llegue tarde, así podemos llegar a la otra nota, se le vio salir de su boca a otra periodista segura de su proximidad y confianza con el vocero del jefe de gobierno.

Otras veces no faltaron las chicanas, las críticas y las objeciones, incluso, a alguna medida de gobierno en la ciudad.

Esa proximidad demostró también la debilidad de un gobierno que no se siente tal, que no tiene agenda sólida (y si la tiene la pone en duda ante los cuestionamientos mediáticos), sin propaganda acorde y, en definitiva, sin gestión consolidada.

Y llegó aquel día, cuando Mauricio M bajó de las escalinatas de la jefatura de gobierno con su blanco traje, dispuesto a anunciar la desregulación de la Obra Social porteña.


Desde la montonera periodística se escuchó a viva voz: ¡Llamen a Philip Michael Thomas!, como si el que bajara las escaleras fuese el mismísimo Don Johnson siempre junto a su eterno acompañante, ambos héroes de División Miami (Miami Vice) y quienes se cansaron de lucir trajes tan claros y llamativos como la blanca coca que incautaban a los chicanos narcos.

Las carcajadas y la burla brotaron ruidosamente entre prensa y funcionarios.

De ahí en más una jornada de tantas con bromas e ironías de parte de esos periodistas que saben que el gobierno porteño se parece más a una banda de chicos buenudos y educados visitantes del poder capitalino y ajenos a todo aquello que huela a hacer política y a gestión de gobierno.

No es torpe el olfato periodístico al advertir que la banda macrista está más para ir a jugar al rugby, cenar y bailar un rato en un after hour que para gobernar un distrito.

sábado, 17 de enero de 2009

Que te escracho, que me escracho


Es uno de esos chicos-periodistas que más paladea el momento consagratorio del aire, ese que no se respira con los pulmones sino con el ego.

La propuesta de aparente fin periodístico era escrachar a los imprudentes choferes de micros de larga distancia que no cumplen con las velocidades máximas y otras normas de tránsito.

El pibe-creo-que-soy-una-promesa-periodística se puso su mejor traje de canje salió de su casa y se dirigió rumbo al canal; allí recibió las instrucciones como si se tratase de un piloto de guerra a punto de partir hacia su misión de disparos, sangre y muerte.

Tomó el volante del auto-móvil y su camarógrafo se dispuso entonces a grabar todo aquel movimiento prohibido de los micros.

Buena faena: fueron numerosos los infractores, quienes fueron escrachados por el lente de la cámara mientras el promesa-periodística relataba al volante del vehículo las peripecias infractoras de los choferes.

Todo fue revelador y denunciador hasta que el ojo del televidente se posó en los vidrios polarizados, muy polarizados del móvil periodístico; una infracción que a simple vista puede ser menor pero que esconde el riesgo de la poca visibilidad a la hora de una maniobra que nos ponga entre la vida y la muerte.

En definitiva, si de relativizar infracciones se trata, los micros con obleas que indicaban velocidad máxima de 90 km/h llegaban a ir hasta 110 km/h, máxima permitida para autopistas como la que une La Plata con Buenos Aires y por donde anduvo, entre otros lugares, nuestro temerario cronista de tránsito.

Qué ironía, ¿no? el cazador de infractores logró su objetivo denunciador mientras los oscuros vidrios de su unidad-escrache-móvil demostraban el propio desapego normativo.

¿Qué dirá el prometedor cronista en caso de ser escrachado por otro denunciador-periodista que lo ponga al aire como infractor de la ley.

¿Dónde está el mal peor?

¿Será el periodismo el oficio que prioriza publicar la falta ajena para esconder la propia?

¿Vale violar la ley para desnudar la violación de la misma norma?

Es como se escribió en la Biblia: mirar la paja en el ojo ajeno y no la viga en propio.

jueves, 15 de enero de 2009

¡¡¡Boudou, Boudou, que grande sos!!!

El tipo tiene ganas de ser parte de la jugada de octubre, pero todavía no se anima.

En el hablar se le nota un deseo vivo por mostrarse sabedor de lo que habla: cita casos, da números, muestra críticas a las actuales autoridades, se siente como alternativa de gobierno.

Después de mantener una larga charla acerca de las cosas de la ciudad vienen las preguntas buenas, de esas que no le puedo hacer al aire, de esas que sólo se pueden afilar y tirar en la precisión de un mano a mano en off de record.

-¿Vas a ser candidato?, le pregunto sin vueltas, apurado por no perder su buen ánimo y su presencia física.

-No lo tengo resuelto, veremos qué surge. Yo estoy trabajando en un espacio político, tengo mi pertenencia, soltó todavía con esa energía que parece que siempre lo acompaña a la hora de mostrarse en público.

Paso seguido, le sugerí que era interesante el juego en la Ciudad, más aún luego del desplante de Pelado "T" y del real vacío de candidatos que tienen los K porteños.

-¡Ah!, me agrega con ánimo de que ahora no me escape yo. ¡Te doy una primicia! El que va a ser candidato a diputado nacional por la Ciudad es Amado Boudou. Néstor ya lo tiene decidido.

-Y claro, parece que anda bien en las encuestas, le agregué a modo de apostilla cómplice.

-Y sí, acotó como para alejarse con la prisa que lo lleva siempre a un nuevo destino en donde hacer gestión, de esa que le gusta más aún cuando debe prometerla.

domingo, 11 de enero de 2009

Fraude, pillaje, militancia

Leyendo este post de "Tirando..." me vino el recuerdo de octubre de 2007:


Por supuesto que vuelven los rumores de fraude; después de todo es más de lo mismo de una oposición que tiene muchas denuncias, pocas ideas y apenas un puñado de fiscales para seguir de cerca una elección nacional.

Por eso en octubre de 2007 escribí algo así: no se trata de fraude sino de pillaje político, pecado más de ausencia opositora que de acción oficialista.



Hoy la historia puede repetirse y seguiremos remitiéndonos al eterno debate de la militancia: esa rara acción mediante la cual seguidores de alguna corriente filosófica, ideológica o política deciden llevar a cabo para unirse en una tarea común en busca de un beneficio que no podrían alcanzar mediante desempeños individuales.

sábado, 10 de enero de 2009

Autoayuda clasemediera

Chicas, muchachos... es como dice la calle: "¡Es lo que hay!

No hay caso, la Argentina parece ser el lugar de los promedios sociales berretas.

Que Paluch con su pedorro libro de autoayuda barata y remanida haya batido los records de venta muestra el estado de cosas argento.

¡Qué va hacer! Seguiremos reeditando el Capital de Marx y el Hombre Mediocre de Ingenieros a ver si algun día logramos romper records de ventas del libros de ayuda-al-otro más que de ayuda-a-uno-mismo.

Por lo menos Paluch le ganó a Aguinis, Andahazi y la oveja capitalista de la familia Allende, ¿no?

miércoles, 7 de enero de 2009

En busca de la coherencia en el poder

El anuncio casi en simultáneo de que habrá aumento de tarifas de los servicios públicos de pasajeros y de la puesta en marcha de las obras para ensanchar autopistas como la General Paz no hizo más que poner de relieve las oscilaciones ideológicas del poder.

¿Cuál es hoy el sector más necesitado de la presencia del Estado: el que aglutina a ciudadanos de a pie con sueldos carcomidos por la inflación de 2008 o aquel que nuclea a sectores medios y altos mucho más acolchonados económicamente como aguantar los embates de la contracción económica?

Tanto unos como otros pueden tener esa necesidad, pero en este caso, sólo uno de ellos fue congraciado por las medidas de gobierno. Sin dudas, en esos anuncios encontrados se esconden los dobleces del poder.

Suele escucharse que las crisis económicas son oportunidades para fortalecer a los sectores más vulnerables. Los anuncios de obras públicas del gobierno de Cristina parecen ir en ese sentido, pero, por ejemplo, la ayuda de emergencia para los beneficiarios de planes sociales resultó ser de carácter extraordinario, sólo a cobrar con el beneficio de fin de año. En Chile, mientras tanto, el plan de contención y apoyo social a los estratos más desposeídos se sostendrá con una paga mensual extra hasta que los efectos de la crisis hayan pasado. Notable diferencia.

La deuda social argentina fue cubierta en una parte considerable por el kirchnerismo: la recuperación salarial, la baja de la probreza y cierta contención de la brecha entre ricos y pobres mostró el aprovechamiento del repunte económico argentino en la post crisis de 2001. Pero dicho remonte no alcanza.

Ante un escenario de crisis mundial y de coyuntura local adversa para el gobierno de Cristina Fernández habrá que ver para qué lado será su apuesta; o en todo caso, si será para los dos en un plano de igualdad o de proporcionalidad de acuerdo a sus necesidades.

¿Habrá contención efectiva de los sectores sociales cubiertos apenas con magros sueldos y planes sociales? ¿O se priorizará buscar el re-encantamiento de los sectores medios, especialmente los urbanos, parados en veredas críticas del oficialisimo (un hecho especialmente evidente luego del conficto con la patronal sojera de la Mesa de Enlace)?

El kirchnerismo puede buscar apalancamiento en ambos frentes. Pero si se siguen haciendo anuncios que perjudiquen a unos y beneficien a otros, las contradicciones pueden ser costosas, en términos políticos y de fortalecimiento del poder de gobierno.

Las convicciones ideológicas pueden dar buenos rétidos. Es el desafío de la ética en la política, difícil de alcanzar pero siempre deseable. Dichas contradicciones pueden terminar por hacer in-creíble a un proyecto de gobierno; más aún cuando las aguas de la economía bajan y los influyentes sectores medios se ponen nerviosos políticamente al advertir que pueden encayar.

Estas expectativas negativas de dichos sectores ya se hicieron carne en la protesta campestres de 2008: la sola amenaza de menor rentabilidad movilizó a propios y ajenos del agronegocio sojero para paralizar las rutas y desabatecer al país entero. Una experiencia demasiado costosa que no solo pagó el gobierno sino también los bolsillos de gran parte del pueblo argentino.

lunes, 5 de enero de 2009

"Progresista, las pelotas"

Massita se despachó con un claro ejercicio del sinceramiento político del gobierno K.

Fue cuando el hijo e´Tigre dijo que el proyecto kirchnerista no es progresista, sino práctico:




Esta práctica de sincericidio del Jefe de Gabinte merece una reflexión un poco más profunda, ya que esto de ser práctico puede tener algunas acepciones.

  • o bien representa aquel modelo de negociación política que supo sugerir Maquiavelo a todo buen príncipe

  • puede hacer referencia a la realpolitik llevada a la práctica por Otto von Bismark para buscar el equilibrio de fuerzas de la Europa del siglo XIX.

  • o puede referirse a la pragmatismo político de los caciques sindicales que Perón apoyó desde el exilio y que buscaron ir abrazando democracias y dictaduras desde el 55 hasta el 73.

¿Qué habrá querido decir Massita?

domingo, 4 de enero de 2009

"Tomalo vo´, damelo a mi..."

El 31 de diciembre, Lole tiró la piedra

Nadie sabe bien con qué bando jugará en 2011.

Algunos amagan con apoyarlo, pero dudan.


Pero, por ahora, parece que los que chillan muestran con quién coquetea el piloto.

Sobre todo después del apoyón de Massita.



En 2011, ¿habrá dos pilotos en pugna para el sillón de la Gran Nave Rosada?

¿Serán Scioli y Reutemann el giro a la derecha (desagradable por cierto) que dé el kirchnerismo para mantenerse en el poder a nivel nacional?

jueves, 1 de enero de 2009

Al Bolsillo lo que es del bolsillo

(click sobre la imagen para ir a la nota)


¡Es el bolsillo, estúpido/a!

Parece que el bolsillo, uno de los pilares del Tridente para la Victoria, está dando sus resultado.
"La platita en el bolsillito de los clasemedieritos termina dando buenos resultaditos".

Meta autos, heladeras y viajes de placer en cuotas para que de a poco esos que llenaron Palermo para decirle que al campo terminen volviendo al calor del gobierno de los K.