domingo, 29 de noviembre de 2009

Adiós a la gerencia, bienvenida la política

En este espacio hablamos bastante sobre la distancia de Macri con la política.

¿Cómo?

Claro, Mauricio es jefe de gobierno de la ciudad pero a pesar de la política.

Su caudal de buena imagen, de hombre blanco, se agotó en el intento por civilizar a la política ennegrecida de viejo cuño.

Para la superviviencia del macrismo se impone un giro hacia los dirigentes que vienen susurrándole al oído la necesidad de buscar refugio en una construcción política que, de mínima, lo sostenga con eficacia en el gobierno porteño y que le abra la puerta al escenario presidencial de 2011.

Fidanza en Crítica nos da algunas pistas más del giro hacia la política del Pro capitalino.


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lunes, 23 de noviembre de 2009

Esto también es inseguridad, ¿no?

Según la reciente actualizació del informe de la CORREPI, en la Argentina el Estado asesina a una persona cada 28 horas.

Seguro que para el trío mediático Legrand-Giménez-Tinelli esta realidad no es parte de la inseguridad.

Para nostros, sí: esto también es parte de la in-se-gu-ri-dad.

Click en la imagen para leer el informe.

sábado, 21 de noviembre de 2009

La política que le gusta a la gente

Un auténtico ejemplar del socialismo tribunero, ¿no?

Ricardo Lagos, para ustedes, desde Chile para la Argentina políticamente correcta:

Alguien decía que Hobsbawm iba a tener que reescribir aquello del siglo corto que comenzó en 1914 y terminó en 1989, porque el siglo XX terminó en 2008, con la caída de Lehman Brothers.

Fueron dos los muros que cayeron, el de los fundamentalistas del Estado y el de los fundamentalistas de mercado, a quienes les llegó su propio Muro, con esta crisis internacional.

En el fundamentalismo de mercado, la sociedad se hace a imagen y semejanza del mercado, con las desigualdades del bolsillo de cada uno.

La gente progresista o socialista piensa que la sociedad debe hacerse a imagen y semejanza de lo que quieren los ciudadanos, quienes deben determinar cuánto debe intervenir el Estado para que el mercado funcione.
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jueves, 19 de noviembre de 2009

En mi barrio les dirían p..........

A la peor crisis política del macrismo, sus afanosos militantes la quieren curar apenas con una aspirina de espiritualidad.

A raíz del escándalo político del espionaje Pro, el gurú del Cardenal Newman, el filósofo fayon, Alejandro Rozitchner:

Mensaje a los amigos del PRO y del Gobierno de la Ciudad

No tengo la estrategia, pero tengo clara la intención. No nos olvidemos de que tenemos razón, de que el intento del PRO y del GCBA es cambiar el juego.

Y tengamos en cuenta que la mafia con la que nos enfrentamos, la mafia de la vieja política, no va a dejar su lugar sin hacer todas las trampas que puedan imaginar. Además, en ese sentido va su pensamiento: trampas.

No nos peleemos entre nosotros. Nadie es perfecto y pueden haberse cometido errores. No importa.

Creo que la salida a este momento empieza a aparecer más claramente si pensamos que

De esto vamos a salir fortalecidos

No hay crecimiento sin superación de pruebas.
Después de esta vendrán otras.

Conservemos el ánimo y la certeza, mantengamos la calma. Cultivemos la osadía y la tranquilidad.

Este es el juego: no pasó nada inesperado. Ni siquiera cometimos errores demasiado importantes. Mienten, una y otra vez. No olvidemos que la ley es nuestro camino pero no el de ellos.

Hagamos lo que tengamos que hacer y sigamos adelante. Lo que queremos no se conquista así nomás, estos despelotes son los que elegimos como nuestro camino para superar a esta gente nefasta.

No nos olvidemos: son delincuentes. Los delincuentes no son racionales, hay que derrotarlos con astucia y ganas.

Abrazo a todos

Y para rematarla podrían citar al gurú combustible y exprimido, Ari Paluch... bah, digo, así la rematan con más espiritualidad fachon.

martes, 17 de noviembre de 2009

La calle molesta


La expresión “ganar la calle” resultó ser el mejor prisma para entender a un conjunto de acciones desde distintos sectores políticos y sociales que se movilizaron en las últimas semanas por las calles de Buenos Aires y en varios puntos del país.

Por un lado, las sucesivas manifestaciones de trabajadores, tanto de la alimenticia norteamericana Kraft como la de los empleados del subterráneo porteño, dieron cuenta de un modelo sindical en la cuerda floja.

Ambos casos pusieron de manifiesto que el tradicional sistema de representación de los trabajadores ejercido por la Confederación General del Trabajo no alcanza a aglutinar a nuevas y distintas expresiones gremiales que afloran en varias ramas de la producción y de los servicios.

A estas movilizaciones se sumaron las marchas de organizaciones sociales que presionan al gobierno para tener un lugar en el reparto de trabajo cooperativo otorgado por el Estado nacional: la entrega de dichos cargos a manos de los intendentes del conurbano bonaerense despertó la bronca y el reclamo, incluso, de grupos sociales estrechamente ligados al kirchnerismo, pero que reniegan del anquilosado cacicazgo de los jefes comunales del cordón urbano que rodea a la ciudad de Buenos Aires.

Todas estas expresiones de reclamos terminaron por copar el espacio público “controlado” hasta ahora por distintas agrupaciones encolumnadas detrás del proyecto kirchnerista. Semejante afrenta callejera no hizo más que enrostrar al oficialismo argentino su más cruda realidad.

Es que a la gran movilización del campo argentino del año pasado se le suma ahora este tipo de reclamo público, lo que consolida un auténtico cambio de época para el kirchnerismo y que lo empuja a no desplegarse en las calles con el riesgo de ser doblegado por movilizaciones de igual o mayor tenor.

Esta lectura fue, en parte, la realizada por la propia presidenta Cristina Fernández, quien pidió expresamente al líder cegetista, Hugo Moyano, desactivar una suerte de contra-marcha para reivindicar al gobierno nacional, repudiar intentos de supuesta desestabilización y defender la democracia.

Con el pedido presidencial de no marcha el 20 de noviembre se puso freno, al menos por ahora, a una política de confrontación que el kirchnerismo supo usar efectivamente pero que ahora pareciera caer en un terreno adverso.

Pese a este escenario de enfrentamiento, ambas vertientes de expresión callejera (kirchnerista y antikirchnerista) son repudiadas por igual en el amplio y difundido discurso reproducido en los medios de comunicación.

Todo aquello que sea manifestación en la vía pública cae indefectiblemente en la trampa mediática de “caos de tránsito”. Por debajo de ese rótulo poco se observa de los porqués de los distintos reclamos transformados en marchas. Apenas sirve con denominarlos “piquetes”, tras lo cual una complejidad de manifestantes de distintas expresiones política y sociales terminan etiquetados simplemente como “piqueteros”.

Ante este contexto descripto, la sociedad argentina pareciera encaminarse hacia una polarización. Por un lado, están “nosotros”, el grupo de ciudadanos representados casi a la perfección por los medios de comunicación quienes maldicen de todo aquello que perjudique su normal vivir y que los integra en la categoría de “los que no quieren molestias”.

Del otro lado, “los que quieren molestar”, categoría que arrincona a un amplio y variopinto grupo de personas en un plano de existencia a partir de alterar la vida de “los que no quieren molestias” con múltiples reclamos de inclusión social, reivindicación política y solidaridad económica.

Tales etiquetados, sin embargo, no fueron los mismos que se usaron en 2008 durante la movilización del campo argentino. El año pasado, durante decenas de días las rutas fueron cortadas por productores agropecuarios para maldecir la política de retenciones agropecuarias aplicadas por el kirchnerismo.

En aquel entonces, cortar el tránsito fue civilizado y el piquete chacarero fue investido de los colores de la patria, el celeste y el blanco; hoy pareciera que el corte-piquetero-a-secas vuelve a teñirse de rojo, al menos según el daltonismo de un sector del sindicalismo burocrático argentino desde donde se manifestó que las expresiones callejeras de los gremios alternativos a la CGT constituían a “la zurda loca” y a la Cuarta Internacional Comunista.

publicada en uruguayaldia.com


lunes, 9 de noviembre de 2009

O sea que lo de los pibes-chorros-drogados no era tan así

Con estos datos titularíamos con un buen manual de estilo mediante: "El 30 por ciento de los delincuentes presos reconoció que cometió delitos bajo los efectos de las drogas".

Lo cual denota que NO todos los chorros andan puestos por la vida liquidando "gente inocente".

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domingo, 8 de noviembre de 2009

C, triple C

Dice Schurman en el diario C, sobre la triple C:
Propios y extraños sostienen que la hiperkinesis del ex presidente sólo busca garantizar la gobernabilidad de Cristina. Pero el consorte dejó en claro en su círculo íntimo que sueña con llegar a la Presidencia otra vez. Poco le importa que la buena estrella que lo acompañaba se haya apagado.
Las denuncias de prebendas ya no surgen de los cuarteles de Elisa Carrió o del radicalismo. Son los movimientos sociales que por años recibieron el calor oficial los que señalan prácticas clientelares en un programa de financiamiento para cooperativas.

Aunque Aníbal Fernández defendió la canalización de la ayuda a través de los intendentes del conurbano, la fuerza de las imágenes del corte en la Avenida 9 de Julio y el fantasma de Kosteki y Santillán lo dejaron sin ínfulas. El jefe de Gabinete debió abrir negociaciones con los mismos piqueteros que había considerado poco menos que demodé.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Tanto apuro solidario, da que sospechar

¡¡Ay, Clarinete!! ¡Cuanto apuro por los pibes pobres y sus padres desocupados!


Menos mal que Boudoucito ya mandó avisar que lo de la cola es cosa del pasado.



¡¡Es una lucha!! ¡Cuando la runfla anti K se pone nerviosa hasta se acuerda de los desarrapados!