Lo digo con toda solemnidad: estoy a favor de la libertad de expresión... y de la felicidad, también.
domingo, 27 de julio de 2008
“¡Ni izquierdista ni derechistas, comunicacionistas!”
La comunicación no es sólo hacer anuncios; es también entender antes qué manifiesta el interlocutor a ser alcanzado por decisiones de gobierno en el momento de toda saludable negociación previa. Esta ida y vuelta comunicativa no funcionó al pretender imponer las retenciones móviles. La Mesa de Enlace auto-constituida por la cuestión sojera fue emergente del desafiante paso al frente de los productores rurales dispuestos a no perder rentabilidad en el negocio exportador de granos, a manos de las retenciones móviles.
Pero no solamente no sonaron las alarmas del gobierno como para haberse adelantado a dicho desafío campestre. Tampoco hubo tacto para manejar la crisis; el todo o nada kirchnerista (todo un sello de Néstor K reflejado en las febriles y amarretas negociaciones parlamentarias) se estrelló con las espaldas anchas de los estancieros sojizados; la enérgica defensa de sus intereses particulares rápidamente se vio apoyada por el conjunto de los sectores socialmente acomodados de las grandes y medianas ciudades y por la desdibujada oposición política.
La comunicación es una deuda pendiente del kirchnerismo; el comunicar es un ejercicio poco practicado por los propios conductores del espacio político en el gobierno. El debate debe ir más allá de si Cristina gobierna por sus propias decisiones o por mandato de su marido. ¿Cuántos presidentes argentinos gobernaron al calor de los consejos llegados desde fuera de las fronteras del propio espacio político? El rol del Fondo Monetario y sus recetas neoliberales aplicadas en nuestro país explica bastante dicha dependencia.
Comunicar implica dialogar no sólo con palabras sino también mediante ideas, es decir, a través del debate ideológico. Ni Néstor ni Cristina se animaron a tanto desde que están en la cima del poder, Sólo discutieron en ese terreno con aquellos cuya proximidad era evidente. Mientras el rival que se enfrentó no puso en jaque a su proyecto no fue necesario tal debate ideológico con actores políticos y sociales un poco más retirados del anillo político kirchnerista. Pero las ambiciones sojeras mostraron las propias falencias del gobierno. Quedó en evidencia la insuficiencia de la búsqueda de nuevos aliados en la concepción de la política y en la comunión de ideas. Incluso el kirchnerismo no puede negar que vive como urgente la necesidad de contener a aquellos que, siendo aún parte del gobierno y del proyecto político, reniegan de una evidente falta de pluralidad participativa interna.
El desafío de la segunda presidencia kirchnerista es mostrar gestión también desde lo comunicativo. Siempre es conveniente el diálogo abierto de todo jefe de Estado con el periodismo. La conferencia de prensa es una práctica valiosa al momento de estar en contacto con los medios. Tanto gesto esquivo de los Kirchner a los formadores de la opinión publicada facilitó la constitución de un auténtico periodismo de alcoba tejido a partir de los silencios presidenciales.
Si el ex presidente y la actual mandataria abrieron las puertas de la residencia de Olivos contadas veces (y casi exclusivamente) a popes editorialistas de los medios masivos como Morales Solá y van der Kooy, ¿por qué esos diálogos terminaron publicándose como charlas del poder con terceros y anónimos interlocutores? ¿Por qué no el reportaje abierto y sincero, incluso con los medios no tan masivos? ¿No fue demasiada comida para semejantes fieras informativas?
Tal vez los silencios kirchneristas hayan servido convenientemente para ocultar sus verdaderas pretensiones políticas de negociación permanente a diestra y siniestra solapadas por una retórica pública, insuflada e incendiaria.
Si correr por izquierda y firmar por derecha fue el dogma no escrito del kirchnerismo desde el 2003, tal vez llegó el momento de buscar cierta cordura política e ideológica. No hay dudas de que dicho equilibrio entre cabeza, bolsillo y corazón sólo podrá ser alcanzado al calor de la coherencia entre discurso, negociación y gestión; todo por supuesto, regado del siempre necesario atributo “del estar comunicado”; algo que el flamante Jefe de Gabinete, Sergio Massa, supo hacer hábilmente como titular de la Anses y como fugaz intendente de Tigre.
No es cuestión de entregar a los medios de comunicación el privilegio de disponer abiertamente de todo el contenido que transmiten; también es necesario aportar la propia palabra del poder político. El canadiense Marshall McLuhan decía que, después de todo, “el medio es el mensaje” y, con tal advertencia, no es bueno otorgar mansamente dicho mensaje a medios cuya voracidad informativa impulsa a transmitir mediante aparentes contenidos periodísticamente objetivos sus más subjetivas ambiciones hegemónicas y codiciosas.
domingo, 20 de julio de 2008
Kirchnerismo y el volantazo para el cambio posible

La ajustada victoria en Diputados y la derrota en el Senado no pueden esconderse tras argumentos vacíos, políticamente hablando. No se puede apuntar contra la deslealtad de diputados peronisas y de la centroizquierda parlamentaria en la Cámara Baja y arremeter contra la traición de Cobos en la Cámara Alta. El análisis debe ser más refinado.
Si hubo “defecciones” que provocaron el anticipado final del primer ciclo de Cristina en el poder, habrá que hurgar en las alianzas tejidas previamente. Si el kirchnerismo trabó esas alianzas con el cacicazgo de intendentes bonaerenses, si pactó con los gobernadores peronistas de servicios fáciles a cambio de billetes y si abroqueló a la patria sindical tras el proyecto político K, alguien quedó afuera. Y fue precisamente quien quedó relegado a un segundo plano dentro de la vereda oficialista, a la hora de la verdad.
No debe pasar desapercibido el poder de convocatoria que lograron mostrar en la calle numerosas agrupaciones sociales y movimientos políticos que fueron alentados desde sus orígenes por el propio matrimonio presidencial. Esos sectores fueron artífices del fallido intento de la transversalidad que Néstor Kirchner alentó con posterior desenlace liquidatorio. Fue luego la Concertación Plural la que retomó esos pasos constructivos de un nuevo espacio político, que apenas sirvió para que Cristina llegue a la presidencia. Pero esa alianza con radicales K terminó efectivamente defeccionando. Cobos fue la coronación de la traición.
Estos vaivenes aliancistas del kirchnerismo terminaron empujando a Néstor K a refugiarse en las estructuras del peronismo. Fue, como dice el tango, volver “a la casita de mis viejos”. Pero cuando llegó al viejo retoño, los padres políticos del partido ya habían fallecido. El hijo recién arribado quedó sólo en medio de un andamiaje partidario todavía sólido en lo que queda de él, pero de dudosa flexibilidad y proyección política para los tiempos que reinan y que se avecinan.
Parábolas aparte, la enorme pregunta es si Néstor Kirchner se equivocó al retornar al peronismo, como presidente del partido. Si el PJ sirvió para que Cristina llegue a la presidencia, ¿no estaba ya el objetivo cumplido?
Todo este recorrido no hizo más que frenar y desplazar del paisaje kirchnerista a las organizaciones incipientes que siguen pidiendo pista en la carrera por el armado de un espacio político nuevo, propio y por encima de las anquilosadas estructuras partidarias aún supervivientes de otros tiempos.
El célebre martes 17 de junio pasado, posterior a los cacerolazos clasemedista a favor de las patronales sojeras, Néstor arremetió públicamente con una inédita conferencia de prensa para convocar a la plaza del SÍ a la Democracia, que más bien resultó un Sí a Cristina acorralada por el lock out patronal y el ruido de las cacerolas urbanas de teflón. Ese mismo días, varios dirigentes sociales leales al oficialismo me transmitieron su fastidio por esa aparición pública del Pingüino junto a los caciques de la conducción peronista. A Néstor no le quedaba otra salida. La alternativa tendría que haberse concretada mucho tiempo antes. Si las organizaciones acompañaron sucesivamente las plazas del Sí a Cristina, las tropas peronistas aportadas por intendentes, gobernadores y sindicatos fueron en numérico descenso hasta mostrarse menos contundentes en la convocatoria del martes 15 de julio, frente al Congreso. El malestar con el Gobierno ventilado públicamente por intendentes como Espinoza de la Matanza y Curto de Tres de Febrero parecen ir en línea con ese desgano del peronismo callejero.
No hay que correr del análisis el hecho de que muchas de esas agrupaciones se componen de renegados dirigentes de la izquierda peronista. Sumados a ellos también existen distintas corrientes ideológicas afines, más la construcción propia del kirchnerismo de base. A este conglomerado K hay que aportarle el sindicalismo estatal embanderado tras la CTA, cuya personería gremial espera que los Kirchner otorguen sin más postergaciones.
Con todos estos condimentos, ¿es posible que el kirchnerismo fugue hacia una salida política auténtica de centroizquierda? Las posibilidades están; el resurgimiento y fortalecimiento de la clase media obrera urbana puede ser el público al cual dirigir y ofrecer esta propuesta pluripartidaria e ideológicamente compacta.
Estará en los Kirchner saber dar el gran paso. Si no, habrá que volver al viejo refugio del peronismo más rancio y conservador y tendrán que salir en pedido de auxilio a los radicales renegados del agónico partido centenario. Ambos socios ya mostraron las cartas durante el debate por las retenciones; ambos aliados defeccionaron (al decir de Cristina) pero más bien defecaron sobre el escenario de un nuevo país que el matrimonio presidencial intenta construir.
miércoles, 16 de julio de 2008
¿Marcha, marchita o marchota?

La agencia de noticas Paco Urondo se hizo eco de las serias sospechas sobre la manipulación de la cantidad de personas (o gente si apoya al cambio, viste!) que hicieron los medios de comunicación masivos.
Las dudas están planteadas.
No importa tanto si la patronal sojera llevó más o menos que el kirchnerismo.
Importa que no se mienta descaradamente sobre hechos que, hoy por hoy, interesan.
(Click acá para ir a la nota o click en la imagen)
Pero las criticas no termina acá.
El secretario de Extensión de la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, Oscar Natalichio, realizó el siguiente trabajo sobre los cálculos para poder determinar cuántos fueron a escuchar a Néstor Kirchner y cuántos a los Jinetes Sojeros.
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Los dos actos se desarrollaron ocupando una superficie total de 77.000 metros cuadrados. Cada metro cuadrado puede ser ocupado, como promedio, por tres personas. Posiblemente 4 en los que se agolpan junto al palco, 3 en el medio y 2 en la parte más lejana, hasta donde se sientan en el suelo. Tres por m2 es una cantidad razonable. Prueba en tu casa y verás que es así.
Aceptando 3 personas por m2, los 77 mil m2 utilizados nos indican que participaron, como máximo, unas 231 mil personas. Son las que ayer se movilizaron en ambos actos, algo más de 200 mil.
Ahora trataremos de descifrar cuántas participaron del acto de Plaza Congreso y cuántas en el monumento a los españoles.
El acto de la avenida del Libertador ocupó 4 cuadras y media que redondeamos, para el cálculo, en cinco. La avenida posee un ancho de 50 metros. La superficie ocupada en de 50 metros de ancho por 500 metros de largo: 25 mil m2. A ello le debemos sumarle que, próximo al escenario se cubrió un espacio lateral de 50 metros de cada lado por otros 50 metros de fondo: 5 mil m2 más. Se llega así a 30.000 m2 con 3 personas cada m2 que hace un total de 90.000 concurrentes al acto de la oligarquía.
El acto de la Plaza Congreso ocupó el predio de las plazas, de 100 metros de ancho por 350 metros de largo: 35.000 m2. A ello debemos sumarle media cuadra de la avenida Entre Ríos hacia la calle Alsina y otra media cuadra de la avenida Callao hacia la calle Sarmiento: 1.500 m2 Y además agregar el trecho de la avenida de Mayo que va desde la calle San José hasta Lima (400 metros de largo por 20 de ancho) que estaba cubierta por los grandes sindicatos, entre ellos el de camioneros más las laterales de Rivadavia e Hipólito Yrigoyen: 10.500 m2 más. Se llega así a 47.000 m2 con 3 personas cada m2 que hace un total de 141.000 concurrentes al acto de defensa de la democracia.
Resumiendo:
Participación total: 231.000 personas. Al acto de la oligarquía 90 mil, al acto de defensa de la democracia 141.000.
Clarín informa que el acto oligárquico superó las 225 mil personas. Vos sacá tu propia conclusión.
Debo mencionar algunas particularidades:
Señalé superficies globales, los 77 mil m2, muy fáciles de comprobar, hasta las podés medir en un plano de cualquier guía.
No desconté los obstáculos, que existen, pero existen para ambos actos. Fuentes y monumentos en la Plaza y carriles anulados y en construcción en Libertador. Ellos pueden modificar un poco los cálculos pero no sustancialmente.
No incluí la enorme cantidad de personas que circuló por el acto del Congreso sin quedarse al mismo. Personas que no pertenecían ni a partidos ni a sindicatos y que pasaban a manifestar su apoyo. Fueron miles, por ello observables en las cuatro horas que llevó el acto desde su inicio. Aunque es difícil determinar cuántos miles fueron, sí se puede afirmar es que ese mismo fenómeno no se repitió en el acto de la oligarquía.
Un indicio de que lo que afirmé anteriormente es bastante real, mucha más gente en Congreso, lo da el hecho que la desmovilización del acto del Congreso llevó más de una hora y que la de Libertador menos de media hora, aunque cierto es que, en el acto de la oligarquía, muchos vivían ahí nomás.
Para mentir hay que ocultar y tergiversar la verdad, y eso es lo que hace el maestro del periodismo terrorista como lo es Clarín.
Clarín informa que el acto del “campo” convocó a más de 225 mil personas.
Clarín informa que la concurrencia del acto del “campo” triplicó la de Kirchner
Clarín muestra por Internet 12 fotos del acto de la oligarquía donde incluye dos de la multitud mostrando las dos primeras cuadras cercanas al palco.
Clarín muestra por Internet sólo 3 fotos del acto de la plaza Congreso y ninguna enfoca a la multitud, sólo al palco.
¿Querés calcular cuántas cuadras sería necesario cubrir para que en la ancha avenida del Libertador entraran 225 mil personas?
Cada cuadra, sin descontar nada, ofrece 5 mil metros cuadrados. A tres personas por m2, subidas incluso arriba de los árboles y de los semáforos, cada cuadra sería ocupada por 15 mil personas. Para que se junten 225 mil se requieren 15 cuadras). Y se ocuparon 5.
Esta gran mentira Clarín la puede imponer como verdad pues responde a los intereses de los grandes grupos económicos. ¿Y el canal oficial? Está muy ocupado en pasar dibujitos animados.
Para algunos puede no ser relevante señalar quién llevó más gente a los actos, pero no es irrelevante en absoluto señalar el poder siniestro de los medios y el nefasto papel que jugaron y van a seguir jugando en contra de la verdad y de la gente.
Oscar Natalichio
Secretario de Extensión
Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo
15 de julio de 2008
lunes, 14 de julio de 2008
"Pepito", el pistolero

Seguimos recogiendo material como para entender a aquellos pocos que, aunque bastante pobremente, intentan ser los pensadores al servicio de la derecha argentina.
Lo que destaqué el tipografía grande será comentado al final del texto.
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El problema de estos marmotas intelectuales es que terminan por acabar con el concepto de buenos razonamientos, en función de su clara pertenencia ideológica-social.
- ¿Alguien tiene el teléfono de Pepe? ¿Háganle un llamadito y díganle que cuando estuvo en Colombia se perdió el tristísimo espectáculo de la Argentina paralizada durante largos días por el lock-out de la patronal sojera.
"Lo que ha sucedido es que el Gobierno ha pergeñado una auténtica mentira institucional, planteando una “destitución” que no existe, ni puede existir, no sólo porque no hay tal “destitución” -ni están dadas las condiciones para que ella se produzca-, sino porque el reclamo de millares de productores agropecuarios y millones de seres humanos que viven en diferentes ciudades y pueblos de la República no apunta a derrumbar a un Gobierno, ni a eliminar las instituciones democráticas –como sí sucedió en 1976, y sucedió en 1966, con la anuencia tácita del peronismo- sino que, en todo caso, apunta a derogar un esquema fiscal claramente confiscatorio".
- Sería bueno llamar a algún historiador de lo contemporáneo (podría ser Rapoport) para que le explique a Eliaschev que la caída de Alfonsín y de la de De la Rúa fueron verdaderos golpes de estado orientados por objetivos político-económicos. Alguien se atrevió a hablar de "golpe de mercado". Puede ser una definición próxima para comprender a ambos momentos. Estimar que ese estilo de golpismo se agotó con la última asonada contra Chupete sería, por lo menos aventurado, teniendo en cuenta la continuación de muchos elementos estructurales de la Argentina de entonces en la presente.
"... el panorama es claramente deprimente. Otra vez las calles llenas de gente, como si la única manera de gestionar una sociedad compleja como la argentina fuera a través de la eterna perpetuación de los viejos ritos: la plaza, la calle, el territorio, la demostración de fuerza."
- ¡Pobre Pepe! ¡Lo deprimen las manifestaciones callejeras! ¿Habrá sentido lo mismo que sintió Borges cuando vio avanzar el aluvión zoológico del 45 por las calles de la europea Buenos Aires que plasmó en sus textos culturo-ologárquicos?
sábado, 12 de julio de 2008
La revolución gauchocrática: El lomo a 80 mangos

El gordito Upa se despachó con una como para que no queden dudas:
"... Y el que quiere comer lomo que lo pague 80 pesos el kilogramo, como pasa en Uruguay".
Buena frase para mostrarle a los caceroleros a quién apoyan cada vez que se dicen del lado del "campo".
No digan que no les avisamos, ¿eh?
jueves, 10 de julio de 2008
Aforismos sojizados

-Ayer golpearon las puertas de los cuarteles; hoy llaman a losgerentes periodísticos-¿Te acordás, hermano, de las cacerolas chilenas del 73?
lunes, 7 de julio de 2008
En busca de la noticia perdida
domingo, 6 de julio de 2008
Kirchnerismo, fase tres

El conflicto tributario con la patronal sojera del campo argentino demostró que el estilo de gestión que Cristina quiso darle a su gobierno no dio resultado. Si su marido fue la primera fase del proyecto político que comparten, ella agotó rápidamente la segunda; y empieza obligadamente la tercera.
Mientras que Néstor K supo tejer una muy amplia red de acuerdos escritos y no escritos, los tiempos de Cristina eran, se creía, para administrar dicha telaraña de pactos. Si el ex presidente supo atar compromisos con poderosas estructuras políticas, sindicales, económicas y financieras, era para pasar a una segunda etapa del proyecto con un marco de certidumbre que evitara sobresaltos a la gestión de Cristina. Pero algo falló, algo no se tuvo en cuenta.
Durante casi cinco años, Néstor no precisó del debate interno en su espacio. Pero tampoco le interesó sostenerlo hacia afuera. La primera presidencia de los Kirchner fue políticamente introspectiva, con aisladas miradas hacia el afuera y con la sola intención de cooptar voluntades para el propio espacio. Con Cristina, el kirchnerismo pareció encaminarse hacia una apertura que permitiese bañar la política argentina con el ideario K. Fue un momento oportuno para pasar de la etapa estratégica del kirchnerismo a la fase de corte estadista.
Sin embargo, el encierro político terminó provocando serias fisuras al proyecto matrimonial. Todos los pactos alcanzados hasta marzo de este 2008 no alcanzaron para contener larvados intereses polítco-económicos que terminaron por hacerse sentir en las rutas del interior argentino y en una clase media claramente lejana a la vida político-democrática.
Es por ello que el espacio que aglutinan los Kirchner necesita abrir sus fronteras y extenderlas. No porque haya un interés personal de los que lo proponemos, sino porque el derrumbe de actual proyecto político anquilosado en el poder y amalgamado con la administración de Estado puede provocar una crisis política de alcance indeterminado. Y ese escenario no sería feliz para ninguno de los argentinos que pusimos el hombro para reconstruir institucionalmente nuestro país desde 1983 y a nivel político y económico desde 2002.
El primer signo positivo de cambio fue, precisamente, cuando hace unos viente días la Presidenta envió al Congreso el proyecto de retenciones móviles a la exportación sojera. Una decisión que ni se les hubiese ocurrido a los Kirchner el 11 de marzo pasado, cuando tomaron la decisión con la suficiente cuota de subestimación y ninguneo hacia los sectores económicos y financieros parados sobre el formidable negocio de la fiesta sojera.
El proyecto kirchnerista parece haber virado justo a tiempo. Hay espacio como para que el barco se reacomode en medio de la tormenta. Pero el nuevo rumbo a tomar debe demostrar que el espacio que supo construir Néstor y Cristina es mucho más flexible, amplio, plural y democrático, aún. Los tiempos actuales señalan a las claras que ante la avaricia sojera y la intolerancia cacerolera hay que pararse con excesivas convicciones democráticas; de esas que hacen creer al político que es más estadista que estratega, y que está más cerca del bronce que del barro.
jueves, 3 de julio de 2008
Haciendo sonar a Clarín

EL DOMINGO 6 DE JULIO
NO COMPRAMOS CLARÍN!
ni entramos a su Web.

