sábado, 23 de febrero de 2008

¡Cómo me cuesta creerte, Blas!


El ex intendente de Pinamar, Blas Altieri, le dijo al diario Perfil, en una nota publicada hoy, que nunca, en sus 16 años de intendencia, recibió coimas de los empresarios de la noche pinamarense.

Cuesta creerle al ex mandatario local, cuando gobernó los destinos de esas hermosas arenas bonaerenses en tiempos durante los cuales se pasearon por Pinamar todo tipo de personajes de dudoso currículum.

Sólo por nombrar uno: Alfredo Yabrán, el suicidado empresario que se fue de este mundo acorralado por la Justicia que investigó la muerte de José Luis Cabezas.

Pero lo más difícil es despegar a Altieri de la "cama" que le hicieron al actual intendente de Pinamar, Roberto Porretti.

Es sorprendente que recien con la nueva gestión, haya aparecido una "comisión" municipal encarnada por Porretti y su secretario de gobierno, Aldo Leonian, para exigirle coimas a los dueños del complejo nocturno Ku-El alma.

¿Qué habrá pasado durante los 16 años de don Blas? ¿Nunca se le pidió coimas al distingido boliche para funcionar, incluso, violando normas municipales?

Difícil de creer, ¿no?

Y si así hubiese sido, y si Porretti efectivamente es un corrupto, ¿por qué los empresarios de la noche que le hicieron la cámara oculta pasaron antes por los despachos de los funcionarios rivales del intendente y no fueron directamente a la Justicia?

Más difícil de creer, ¿no?

sábado, 9 de febrero de 2008

¡Ay, abuelo!


En esta nota del diario La Nación, se logran observar las primeras reacciones de los votantes de Lavagna ante su decisión de volver al faldón del kircherismo.
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El ex ministro, en baja en las encuestas

Casi una semana después de conocerse su decisión de colaborar con Néstor Kirchner para normalizar el PJ, las primeras encuestas muestran que el cambio de traje no será gratis para Roberto Lavagna, aunque su acuerdo provoca casi tanto rechazo como indiferencia en la opinión pública.

Según una encuesta de Ricardo Rouvier realizada en la Capital, uno de cada dos votantes del economista está en desacuerdo con su acercamiento al kirchnerismo.

Entre el resto de los consultados, el 45% desaprobó la determinación de Lavagna y sólo el 22% estuvo de acuerdo, mientras el 13% no estuvo ni a favor ni en contra y el 20% restante dijo que no se había enterado o prefirió no opinar.

Un trabajo de la consultora OPSM también mostró rechazo a la iniciativa del ex ministro, junto a cierta indiferencia y muy baja sorpresa por su decisión.

"En general, Kirchner pierde menos que Lavagna", concluye el estudio de OPSM, según el cual la imagen de Lavagna cayó para el 27,6% de los consultados, mientras la de Kirchner sólo se vio afectada para el 10,8%.

Además, el 74% de la muestra dijo que estaba poco o nada sorprendido por el acuerdo y el 62,6% sostuvo que preferiría que el ex ministro no volviera al Gobierno.

Los números muestran que Lavagna llevó las de perder en el pacto con Kirchner, aunque algunos pronosticaban índices de rechazo bastante mayores.

También desde el análisis político, a seis días del anuncio de su inesperada sociedad, en el balance el ex presidente aparece como el más favorecido.
"Fue una muy buena jugada de Kirchner, que obligó a Eduardo Duhalde a un cambio de estrategia. El había pensado una posición más activa y no tuvo más remedio que admitir quién tiene el poder", analizó Rouvier.

Para Roberto Bacman, director de la consultora CEOP, "Kirchner se colocó en el centro de la escena y a partir de ahí obligó a todos los líderes políticos a definir con quién van a estar".

Bacman opinó que Lavagna es el miembro más débil de la alianza entre los dos justicialistas, pero consideró que todavía es pronto para saber cuánto se verá afectada su imagen.

"El pacto fue una nueva demostración de que el ex presidente sigue en el centro de la escena política, él manejó la agenda y la iniciativa", coincidió con ellos Eduardo Fidanza, director de Poliarquía.

Los analistas consultados por LA NACION tuvieron otro punto en común: todos marcaron como centrales los efectos que la decisión de Lavagna tuvo en el mapa político local.

"No es un tema de encuestas, porque Lavagna ya no medía muy bien, sino de cómo se están reacomodando todos los partidos a partir de eso", en palabras de Hugo Haime.

En esa línea, el interrogante que se plantea es si Elisa Carrió sabrá conquistar a los tres millones de votantes que habían acompañado a Lavagna como alternativa al oficialismo o si la UCR (aliada de Lavagna en las últimas elecciones) será capaz de reciclarse a sí misma y retenerlos.

"Esto recalentó la interna radical y aceitó el mecanismo de desembarco de los radicales K a la conducción del partido, a la vez que le dio mayor protagonismo a la Coalición Cívica como oposición nacional realmente existente", opinó Artemio López.

El otro punto es cómo queda el peronismo con el nuevo perfil que le aportó Lavagna. "Se afirmó el camino para que el PJ se acerque más a un partido socialdemócrata, ése es el perfil que Kirchner buscó a través de Lavagna, en oposición a la Democracia Cristiana de la época de Menem", analizó Rouvier.