martes, 26 de junio de 2007

Napoléon, Hitler y el General Frío: una lección para Kirchner


Napoleón y Hitler supieron luchar contra uno de los enemigos más duros a vencer: El General Frío, cuya presencia es capaz de poner en jaque a decenas de miles de hombres dispuestos a conseguir la victoria a riesgo de perder sus propias vidas.

Ya Napoleón en 1812 supo combatir con los dos frentes más difíciles de vulnerar: el ejército ruso y las crudas temperaturas del invierno cosaco.

Y el propio Hitler también vivió las consecuencias del general más difícil de vencer en 1941. Ese año, las tropas alemanas sucumbieron ante la estocada final sobre Moscú. Las marcas térmicas de 40 grados bajo cero hicieron lo que el ejército no pudo con los soldados del Fürher: detener su marcha, inutilizar su equipamiento y frenar el avance sobre la capital rusa.

En la Argentina política modelo 2007, el general Kirchner parece dispuesto a todo. Al menos hasta ahora. Desde 2003 supo construir un espacio de poder controlado desde la administración del Estado con un alcance por momentos inconmensurable. Los pactos con intendentes y gobernadores, además de los pactos con industriales y empresarios dieron forma a una alianza de gobierno hasta ahora de templanza poco vista en la historia de las últimas décadas.

Sin embargo, en este 2007 comenzó a dibujarse un horizonte kirchnerista distinto a los del 2004, 2005 y 2006. Los nubarrones no son sólo políticos. Coincidimos con el presidente al fustigar a la prensa que hizo y hace análisis apocalípticos sobre el presente K. Si hay debilidad de gobierno es por fisuras de las políticas de Estado, más que por contienda política.

Si se espera un cambio de percepción de la gestión por parte del electorado, no será por haber perdido la ciudad de Buenos Aires a manos del edulcorado empresario burgués Macri. Tampoco por la derrota misionera; o por la derrota del neokirchnerista Cóccaro en la isla fueguina.

El malestar del elector parte más bien de su cotidianeidad. Una hornalla o una estufa con poco gas o una lamparita con poca luz o una heladera quemada por baja tensión constituyen hechos que bien pueden pegar y de forma certera en los talones de Akiles. Y todo esto por problemas energéticos derivados del duro embate del General Frío y su legión de bajas temperaturas. Pero también debido a la ineficiente política de inversiones en materia energética.

Si hacemos sólo un poco de memoria recordaremos que el año pasado, para esta misma época, no había aflorado la crisis energética. La tuvimos y padecimos después, con los días de calor. Este año, la crisis emergió en la época de bajas temperaturas.

Kirchner dice que estos son dolores de parto, más que estertores de moribundo. Pero las parturientas también mueren al dar a luz.

Mientras tanto, el General Frío sigue castigando. Probablemente en estos días vuelvan a subir un poco las temperaturas. Pero está claro que no podrán ponerse en marcha todas esas obras prometidas para darle más energía al país. La tarea demandará largos años.

Por ahora, la batalla será la presidencial de octubre. Si el ejercito K logra reacomodarse y reza para que los días de frío no peguen tan duro, la contienda por el sillón de Rivadavia podrá ser ganada. Más allá de los tropiezos electorales que le puedan deparar Santa Fe, Córdoba y algún otro distrito de menor incidencia política.

Pero el general Frío seguirá ahí, pegando donde más duele a la espera del otro gran enemigo de los gobiernos que no invierten en infraestructura energética: el emperador Calor, un rival ya conocido por el gobierno K; un contrincante que ya puso contra las cuerdas a esta administración como a otras en el pasado, con cortes de luz que hicieron estallar los nervios de millones de argentinos.

Por suerte (para el gobierno) las elecciones son en octubre; si el verano no se anticipa con algún golpe de calor tempranero, el camino estará más o menos libre como para que el clima no vuelva a transformarse en verdugo del sistema energético y del gobierno de Kirchner.

2 comentarios:

Paulo dijo...

Muy buen análisis de la situación. Dejame ampliar tus conceptos sobre el frío hacia la inacción general. Es verdad que un ciudadano puede padecer la quema de su electrodoméstico (a mi se me quemó la fuente de la PC la semana pasada por un bajón de tensión) o no tener suficiente gas para calentar el agua para bañarse. Eso es algo que alguien sensato puede entender como un problema de solución a largo plazo, ya que las inversiones que se realicen hoy se verán reflejadas en mucho tiempo. El tema es que cuando hacés un balance emocional de tus problemas (y de los que te rodean) son los mismos de siempre y no ves que haya una reacción desde los hechos. Desde las palabras parece que vivieramos en Australia o Canadá, pero en la realidad estamos cada vez mas cerca de Africa en cuanto a desorganización y desconcierto general. Ejemplos recientes? violencia en el fútbol, cortes de calles, inseguridad, corrupción. Temas comunes de los últimos años, cuyas batallas para solucionarlos se ganan categóricamente en los escritorios, pero se pierden por goleada en la realidad.
Me gusta tu aporte y la seriedad con la que encaraste este blog, y voy a intentar participar activamente en los debates que propongas.
Un abrazo,

Paulo

Anónimo dijo...

Es muy original la nota y creo al igual que Paulo (comentario 1) que hay cuestiones como la inseguridad y la violencia que merecen con urgencia nuestra reacción como ciudadanos. Pero lamentablemente talvez tenga razón Diego y pese más la falta de suministro eléctrico o de gas a la hora de elegir quien nos represente.
¿que nos pasa a los argentinos?...