domingo, 17 de julio de 2011

El neoperonismo

Siguen corriendo las horas posteriores a la amplia victoria macrista… continúan los comentarios, opiniones, discusiones, reflexiones y análisis sobre lo acontecido en el distrito porteño. 

¿Hay algo más por decir por fuera de lo dicho?

Tal vez; acá va:

Lo visto y desplegado en términos eleccionarios el pasado 10 de julio da cuenta de un escenario manifiesto de cambio de época partidaria.

Si desde el retorno democrático del 83 las expresiones políticas antagónicas venían dándose en clave polarizada peronismo-radicalismo, el trasvestismo ideológico del primero y la debacle del segundo terminaron decolorando ambas etiquetas partidarias.

¿Cómo se reformularon estas nóminas partidarias?

Por el lado del radicalismo no parece haber reconstrucción posible.

El radichetismo se presiente casi condenado a unas buenas páginas de la historia política argentina del siglo XX y no mucho más. Su presente lo encuentra claramente identificado como un partido en retirada con adherentes dispersos y sin líderes a la vista, a excepción de el-hijo-de.

Por el lado del peronismo, el escenario es más complejo.

Las idas y vueltas ideológicas de los últimos 20 años terminaron partiendo al partido en dos elocuentes expresiones: el progresismo y el conservadurismo.

El primero representado por el kirchnerismo; y el segundo expresado por varios sectores políticos entre los que pareciera consolidarse, con el paso de los años, el macrismo porteño.


El neo-peronismo kirchnerista 

Para definir a esta expresión nueva del peronismo tendríamos que decir que en su definición están arraigados los lineamientos básicos de la ideología nacional y popular del peronismo más puro.

Un partido “para todos” concebido discursivamente como una gran convocatoria a amplios sectores sociales.

Una expresión política que promueve derechos ampliados a todos, con beneficios que incluso terminan llegando a quienes no los necesitan.

Hay territorialidad en el kirchnerismo, pero viene dada por alianzas precisas entabladas con caciques políticos peronistas de larga historia.

Hay militancia: es tal vez el rasgo más evidente que tiene.

Promueve una amplia propaganda de su gestión de gobierno, austera en los valores transmitidos, aunque contundente por su profusa difusión.


El neo-peronismo macrista

Al intentar definir al partido Pro de Mauricio Macri, aparecen explicaciones más novedosas que conocidas y llegan precisamente desde la ciudad de Buenos Aires.

Es cierto que el macrismo no se identifica abiertamente con el peronismo, pero da cuenta de prácticas políticas que lo explican como perteneciente al mismo.

No es pejotista, pero supo sumar a cuadros dirigenciales relativamente jóvenes formados en las prácticas peronistas de territorialización.

No es adherente de un concepto amplio de justicia social, pero promueve una mirada de apertura política suficiente para los sectores sociales en donde están sus votantes.

No enarbola una propaganda oficial asfixiante, pero sí en cambio promueve una presencia mediática amplia, apolítica, acorde al electorado porteño y atenta a los tiempos mediáticos que corren.

Este conjunto de preceptos políticos confluyeron en las campañas para jefe de gobierno de 2007 y 2011.


El árbol peronista

Tanto kirchnerismo como macrismo muestran ser jóvenes tallos que crecen en distintos lugares del viejo tronco del peronismo.

Es imposible pensar que hoy en la Argentina sea capaz de nacer, crecer y consolidarse un movimiento político sin genética peronista.

Ambas expresiones a izquierda y derecha del espectro ideológico criollo parecen encaminarse a contiendas políticas que superen la rivalidad capitalina.

No veremos dicha confrontación en las presidenciales de octubre de 2011, pero creemos que hacia 2015 ambos movimientos fraguarán sus respectivos recipientes políticos entre los que se repartirán sus aliados.

Para ese año, auguramos, la Argentina terminará sepultando el clásico bipartidismo del siglo XX para dar paso a una nueva polarización político-ideológica.

Para no pecar de arrogantes va una salvedad como cierre:

Esta dicotomía político-ideológica no es nuestra: fue advertida por Néstor Kirchner en plena gestión presidencial, desde 2003 a 2007.

El fallecido líder intuía que sus rivales no eran los radicales; estaba convencido de que sus contendientes estaban en lo que todavía era el propio partido peronista.

Su Concertación Plural para las presidenciales de 2007 explicó esta visión: sus aliados fueron radicales y socialistas malogrados en sus partidos e incluso el vicepresidente elegido para Cristina venía de la UCR.

Si Néstor Kirchner dudó en algún momento de esta nueva partición de las aguas políticas, Cristina asume ahora el desafío de evitar tropezar también con aquella profecía: la división inevitable del viejo peronismo en dos expresiones polarizantes: el progresismo y el conservadurismo, hoy representados por el cristinismo y el macrismo.

Como señaláramos, 2015 puede ser el momento en el que ambas corrientes neoperonista se midan, no en un sólo distrito, sino a nivel nacional.

2 comentarios:

Don Chicho y Don Cosme dijo...

Buena oopinión. Estamos intentando transitar el mismo camino, por eso te mangueamos una cosa, tenemos un blog dosviejoschotos.blogspot.com y quisiéramos formar parte de bloggersenaccion. nos encantaría que pudieras ver el blog y si te parece recomendarnos en la red de blogs.
Desde ya muchas gracias.
Los dos viejos chotos.

Diego Corbalán dijo...

Estimados:

Por mi parte, ya los sumé a mi lista de blogs de consulta.

Por lo que estuve leyendo, el blog está muy bueno.

Por lo de bloggers en acción no puedo ayudarlos mucho: la verdad es que me sumaron sin pedirlo.

Pero si lo desean, escríbanles de mi parte!

Por ahí resulta... o lo echan a patadas!!

Jajaja.

Saludos!